En el mundo de las instalaciones críticas, donde cada milímetro cuenta y la seguridad no admite margen de error, la trayectoria marca la diferencia. Con más de 100 años de historia, RIDGID se ha consolidado como sinónimo de precisión, durabilidad y liderazgo técnico.
En Chile, ese legado se potencia gracias a la visión integral y cobertura nacional de FERAM, que transforma la tecnología en soluciones concretas para proyectos de alta exigencia.
En sistemas contra incendios, la seguridad es crítica. Una ranura mal ejecutada puede comprometer la integridad estructural de toda la red bajo presión. Los equipos RIDGID se definen por la precisión en el conformado del metal y una ergonomía diseñada para el operario, asegurando que la ranura cumpla con la profundidad y el ángulo exactos exigidos por los fabricantes de acoples. El resultado: máxima confiabilidad y eliminación de riesgos asociados a fallas estructurales.
En un país sísmico como Chile, el sistema ranurado no es solo una opción técnica, es prácticamente una ley de mercado. A diferencia de la rigidez de la soldadura, las uniones mecánicas realizadas con equipos RIDGID permiten deflexión angular y movimiento axial. Esta “flexibilidad controlada” posibilita que la red de protección contra incendios absorba la energía de un sismo sin fracturarse, manteniendo el suministro de agua operativo cuando más se necesita.
El ranurado mecánico ofrece ventajas disruptivas frente a la soldadura tradicional:
Estas ventajas se traducen en obras más rápidas, limpias y seguras, con menor exposición a contingencias operativas.
Para que un sistema contra incendio sea certificado en Chile bajo estándares internacionales como National Fire Protection Association o normativas locales, la ejecución debe ser impecable. Los equipos RIDGID están diseñados para cumplir con especificaciones UL Solutions y FM Approvals. Además, al utilizar una ranuradora RIDGID, el instalador tiene la certeza de que la ranura cumple con normas AWWA, facilitando la recepción municipal y la aprobación por parte de aseguradoras.
Un sistema contra incendio no es solo una ranura, sino un conjunto de procesos y herramientas. FERAM potencia este enfoque integrando soluciones complementarias como cortatubos de precisión —que aseguran cortes perfectamente escuadrados— y soportes y prensas que garantizan alineación y estabilidad, evitando vibraciones. Abordar el proyecto como un todo elimina eslabones débiles y eleva el estándar de calidad en cada instalación.
Las soluciones RIDGID–FERAM están presentes donde el riesgo y la exigencia son mayores:
Para un instalador, un equipo detenido significa pérdidas. FERAM responde con técnicos certificados por fábrica, stock permanente de repuestos originales y programas de capacitación para maximizar el rendimiento de las herramientas. Este respaldo se traduce en continuidad operativa y tranquilidad para contratistas que asumen proyectos de gran escala.
FERAM no solo comercializa equipos: ofrece asesoría técnica en terreno. Su modelo de atención se basa en comprender la envergadura del proyecto para recomendar la solución exacta —manual, combinada o hidráulica— e incluso realizar demostraciones preventa. Con una red logística que cubre de Arica a Punta Arenas, garantiza disponibilidad y soporte local en cualquier punto del país.
La tendencia global apunta a la conectividad. RIDGID ya integra tecnologías de monitoreo de desempeño, mientras FERAM se prepara para incorporar estas herramientas en flujos de trabajo BIM, permitiendo una planificación digital más precisa, reducción de desperdicios y optimización de tiempos de montaje.
Tras un siglo de innovación, la alianza RIDGID–FERAM reafirma un concepto clave destacado por los instaladores: confiabilidad. Porque cuando se trata de proteger vidas e infraestructura crítica, la excelencia técnica no es un diferencial, es una obligación.