Estarán de acuerdo conmigo que hay miradas que matan, otras que generan curiosidad y también las que generan ternura. Pero, ¿qué me dicen de las caras raras?, por ejemplo: cuando te miran con cara de asco. Alguna vez, en mis vidas pasadas, conocí un personaje que siempre ponía cara de asco cuando no le gustaba una idea, y debo decir, que no trabajaba en comida.
A mí no dejan de sorprenderme esas caras que aparecen a veces: la cara de indiferencia, la de no te entiendo, la que dice: “otra vez con lo mismo”, la cara de cuchillo, la con subtítulos o la que solo mira el celular.
También hay que decir que hay caras encantadoras y que facilitan la conversación, miradas y sonrisas mágicas, que ilusionan, motivan y transportan. No todo es malo.
En la comunicación influyen muchos factores, dependiendo del tipo de mensaje, pero es claro que un alto porcentaje de la comunicación es no verbal. Algunos estudios estiman que la comunicación no verbal, oscila entre el 60% y 80%, pudiendo llegar al 93%. Porcentajes importantes son la entonación, los gestos, corporalidad (que no miente) y por supuesto la efectividad del mensaje. Sin mencionar que también influye la credibilidad del mensajero y su emoción.
Siempre me ha gustado explicar esto con el ejemplo del MODEM, un aparato que modulaba y de-modulaba los mensajes que se enviaban por internet. Significa que el equipo adaptaba el mensaje para que el que lo recibía, pudiera entenderlo. En la comunicación pasa lo mismo. No se puede dar el mismo mensaje a diferentes receptores, esperando que todos lo entiendan igual. Es necesario adaptar.
Los mensajes por whatsapp son maravillosos. Es increíble como facilitan la comunicación cuando estamos lejos y lo simple que resulta coordinar actividades, pero hay 3 cosas que no se pueden hacer por whatsapp:
Los avances tecnológicos son simplemente asombrosos. Audífonos capaces de traducir idiomas en simultaneo. Anteojos que también traducen y con los que se puede enfocar, solo con la mirada, a la persona que quieres escuchar.
Pero debemos ser conscientes que, si no nos comunicamos bien en persona, la interacción digital puede ser un desastre.
En entornos digitales se debe cuidar mucho la forma, evitar sesgos al enviar mensajes y tener conciencia de que el receptor puede estar en otra actividad, no necesariamente digitalmente presente.
Para evaluar la efectividad de una comunicación, es necesario tener claro el objetivo de la misma, ¿qué queremos lograr? ¿qué queremos trasmitir? ¿qué acción o respuesta esperamos que ocurra? Sin tener claro el objetivo, se puede correr el riesgo de transformarnos en un reel con patas. La efectividad de la comunicación se valida a partir de la interpretación del receptor.
10 recomendaciones:
Como decía Drucker: “la comunicación efectiva no consiste en hablar más, sino en conectar mejor”.
Está demostrado científicamente el enorme impacto positivo que tiene la interacción entre personas, es decir, no cabe duda de lo importante que resulta promover la interacción presencial, simplemente nos alegra la vida, no somos robots.
Si aún no eliges tu tenida de mañana, te recomiendo ponerte una sonrisa honesta en la cara, verás cómo facilita la vida. Ahórrate la cara de asco y procura que tu comunicación deje huella, aunque a veces, más importante que comunicar es escuchar.