Los recientes movimientos sísmicos registrados en distintos puntos de la región han vuelto a poner la actividad tectónica en el centro de la conversación. Sin embargo, comprender lo que ocurre bajo nuestros pies exige mirar mucho más allá de la magnitud de un evento: Chile está expuesto a sismos asociados a la subducción, movimientos intraplaca, sistemas de fallas, actividad volcánica y otras interacciones tectónicas. Para abordar este escenario y los desafíos que enfrenta el país en materia de monitoreo, alerta temprana y gestión del riesgo, conversamos con Luis Donoso, geofísico y docente de Geología de la Facultad de Ingeniería de la UDD.
Durante las últimas semanas hemos observado distintos movimientos sísmicos en otros países de la región. Desde la perspectiva de la geofísica, ¿qué está ocurriendo realmente y qué podemos decir científicamente sobre este escenario?
La sismicidad a nivel global se percibe más frecuente no por cuanto efectivamente esta se incremente, sino por cuanto además de una mayor capacidad de detección a nivel instrumental, el nivel de información y cercanía con la zona afectada en un marco de conectividad global hace que aquello que ocurre a varios miles de kilómetros seamos testigos presenciales en modo virtual ya sea por redes sociales o bien por información que irrumpe de manera súbita en nuestro entorno, estamos apreciando que la sociología de un desastre comunicado como un evento global es en realidad un desastre local, acotado y totalmente explicable por los procesos dinámicos de la corteza terrestre
Chile tiene una de las mayores exposiciones sísmicas del mundo. ¿Qué características de nuestra geología y de la subducción de la placa de Nazca hacen que nuestro país tenga esta condición permanente de amenaza?
La sismicidad en Chile tiene varios orígenes, la mas conocida son los sismos debido al contacto entra la placa de Nazca y la placa Sudamericana que corresponde a los grandes sismos que se originan en la zona litoral, pero además de ello están los sismos asociados a la fractura de la placa subductante (Nazca) que los conocemos como sismos intraplacas (casos tipo son los sismo de Chillan 1939, Punitaqui 1997 el mas reciente de Calama hace unas pocas semanas), están los sismos asociados a la neotectónica andina como el triplete sísmico de Las Melosas en 1958, los sismos asociados a grandes sistemas de fallas de rumbo, como los del Sistema de Falla Liquiñe Ofqui y el sismo de Aysen 2007, los sismos del Sistema de Falla Magallanes Fagnano en 1870, 1949, 1940 y 1970, y finalmente la sismicidad asociada a los complejos volcánicos activos (como el caso del Villarrica, Hudson, Calbuco, Chaitén, Lascar, por mencionar algunos)
Además de ello está la interacción de la Placa Antártica con la Placa Sudamericana en la zona sur de Chile y la interacción de la Placa Antártica con la Placa de Scotia en el Mar de Drake y el Territorio Antártico Chileno
Toda esta diversidad de fuentes sismogénicas está presente de manera permanente en el territorio nacional
¿La calidad de las construcciones y las normas sísmicas chilenas han logrado modificar significativamente el impacto de los terremotos sobre la población? ¿Dónde están hoy los principales desafíos?
El estándar de construcción en Chile hoy es ya no es solo un modelo de liderazgo en innovación y seguridad, sino que es un liderazgo global en su capacidad de garantizar primero la seguridad y la vida de las personas que habitan un hogar en el territorio, sino que además garantizar la continuidad operacional de las instalaciones industriales y productivas que están en Chile. Ello genera de inmediato dos consecuencias en caso de ocurrir un sismo de mayor intensidad, por un lado, se reduce de manera considerable la fatalidad en quienes están afectados y por otro el tiempo de recuperación de la actividad económica es mucho menor al tener minimizado o mitigado el efecto de daños en infraestructura comercial y critica. Ello no impide que se generen daños, pero la doctrina instalada garantiza que estos sean menores y de recuperación en tiempo breve con mínima afectación a la actividad económica.
Considero que el mayor desafío que enfrentamos es la adopción de un sistema de alertas multi amenaza en tiempo real para personas y sistemas productivos en un marco de asociación público-privada.
En el caso de sismos, un sistema de alerta temprana sísmica es un servicio que escapa del modelo convencional de información generada por las instituciones del estado responsables del tema sismológico en Chile (Centro Sismológico Nacional y Sernageomin) por cuanto requiere una densidad espacial que implicaría una inversión y logística que además de estar fuera de las capacidades presupuestarias y personal en dichas instituciones requiere un cambio de doctrina: una red de alerta no es una red de estudio, y una vez establecida una red de alerta multi amenaza todo lo que emita ondas elásticas puede ser identificado e informado, pudiendo ser un sismo, un aluvión descendiendo, un derrumbe en zona de montaña o una rio en crecida critica por mencionar algunos.
Como segundo desafío es necesario una única institución a cargo del tema monitoreo sísmico, hoy tenemos dos, pero que además genere una política de incorporar las múltiples redes sismológicas privadas que existen en minería, obras civiles y privados en el país.
Esto va a generar una mayor cobertura, resultados y caracterización de las fuentes sísmicas con mayor certidumbre e incrementara los niveles de seguridad de todos
Como tercer desafio, una transparencia activa en la data sísmica publica que se obtiene, En donde todo ciudadano pueda consultar la actividad de cada estación tanto del Centro Sismologico Nacional como de la Red Nacional de Vigilancia Volcanica en tiempo real y sin necesidad de visitar un servidor fuera de Chile o solicitar via transparencia el acceso a ella, como de la localización en un mapa de dichos eventos
Esta accesibilidad es hoy un activo real en los principales centros sismológicos del mundo con lo que es posible apreciar el resultado de la inversión pública y la gestión de dichos recursos
Más allá de predecir terremotos —algo que la ciencia actualmente no puede hacer con precisión—, ¿qué herramientas permiten anticipar escenarios de riesgo, estimar intensidades y mejorar la preparación de las ciudades?
La principal herramienta técnica a nivel de ciudad es la micro zonificación sísmica, para ello requiere conocer en detalle el comportamiento y propiedades elásticas de la parte mas somera de la corteza y la del suelo donde están las instalaciones a analizar, pudiendo ser estas residenciales o industriales.
Junto a ello una correcta identificación de los riesgos por actividad sísmica pasa a ser el insumo complementario que permite calificar que tan probable es que se dañe una estructura situada en una posición geográfica determinada y ello en conjunto con las sólidas regulaciones existentes van a hace que dicha instalación tenga una alta probabilidad de tener daños mínimos en caso de un sismo de mayor intensidad.
Es necesario además que se instale un nivel técnico de supervisión, control y validación de la información que se emita, por cuanto toda la información que se genera por sismicidad es un insumo crítico para autoridades locales (concejales, consejeros regionales y alcaldes), bajo la Ley 21.364 en la generación de planes y programas en la Gestión de Riesgo de Desastres, pero se debe separar quien emite el dato de quien lo valida, fiscaliza y transforma en cursos de acción para estos efectos.
En la actualidad esas acciones son parte del mismo grupo de interés académico e institucional que la genera, por lo que los sesgos y transmisión de errores no van a ser visibles hasta que la norma sea puesta a prueba con un sismo de mayor intensidad, incrementando por una gobernanza deficiente el riesgo.
