Cuando se habla de estrategia, todos entienden algo diferente. A veces, algunas personas me cuentan que han formulado una nueva estrategia y muchas veces pienso “no lo sé Rick, parece falso”. Y es que con más de 600 estrategias analizadas y otras tantas implementadas, ya sé distinguir entre una presentación con flechas, un discurso vacío, visiones de la realidad distorsionadas, decisiones clave postergadas y una estrategia real.
Hace años conocí un gerente general, que se esforzó por contar a un grupo importante de la organización la estrategia. Habló mucho rato, con detalles y números, se emocionó y trato de transmitir pasión al equipo. Después de eso, me preguntó: “¿Qué te pareció Ricardo, habrán entendido la estrategia?”, a lo que yo respondí: “creo que no entendieron nada…”
Que el equipo tenga claro qué hacer y por qué hacerlo, sumado a la motivación, es de un valor inimaginable. Eso es buena señal de una estrategia que la organización valida y entiende. O dicho de otra forma, si no puedes contar o explicar la estrategia de la empresa, probablemente la estrategia no exista o lo que es peor, no sabes si estas aportando a ella.
Se dice que, en la historia de la humanidad, los cuentacuentos tenían gran poder. Algunos los consideraban peligrosos, por el rol social que ostentaban, porque al ser los guardianes de las historias, eran como el disco duro de la comunidad. Ellos podían cambiar percepciones o llevar a la gente a pensar determinadas cosas. Eran personas muy valiosas porque “instalaban la estrategia” en la comunidad.
La estrategia no existe sin un relato que las personas puedan entender, repetir y sentir como propio. La estrategia necesita cuentacuentos que traduzcan el mensaje al lenguaje de todos.
La estrategia, de forma muy simple, es trazar una ruta entre la situación actual y el futuro deseado. Es decir, tomar hoy las decisiones que nos llevarán al futuro, y si no sabes dónde llegar, todos los caminos te sirven.
A continuación, mencionaré los ingredientes de la preparación:
Lo básico
Lo que debe ocurrir
Lo difícil
Elementos que dan tangibilidad y coherencia
Metodologías hay muchas y de todo tipo, yo recomiendo
Un plan imperfecto con mucha convicción y coherencia, puede funcionar mejor que uno sin ganas.
La capacidad de tomar decisiones y llevarlas a la realidad es algo que distingue una estrategia real de una presentación que dice ser estratégica. La sostenibilidad de los negocios depende de las decisiones, de las priorizaciones, de aprender a decir que no, de elegir.
Hoy sobran las ideas, pero faltan capacidades de implementación y líderes con capacidad de movilizar realidades. Ten presente que la IA multiplica nuestra capacidad de investigar, analizar y organizar, pero no decide, con talento, puede llegar a sugerir, pero no se hace responsable.
Una buena estrategia no es la más compleja ni la más larga. Es la que una organización entiende, decide, ejecuta y sostiene. Una estrategia que no cambia conversaciones, decisiones ni comportamientos, no es estrategia. Y recuerda que: lo que no genera valor, termina desapareciendo.