La madera no es incombustible, pero su resistencia al fuego sí se puede diseñar

El error de percepción más extendido sobre la madera estructural es pensar que su seguridad frente al fuego depende de si "se quema" o no. Toda la madera se quema. Lo que determina si un edificio es seguro no es esa propiedad intuitiva, sino algo mucho más preciso y menos citado en el debate público: la carbonización de la madera es un fenómeno predecible, cuantificable y diseñable y ese es exactamente el terreno donde opera la ingeniería estructural contra incendio, tanto en Europa como en Estados Unidos y, cada vez más, en Chile.

Cuando un elemento de madera se expone al fuego, se forma en su superficie una capa de carbón que avanza a una velocidad conocida (del orden de 0,65 a 0,8 mm por minuto en coníferas) y que actúa como aislante de la sección residual, pero eso no es todo, se recurre frecuentemente a soluciones de materialidad mixta que colabora con alcanzar las necesidades de resistencia al fuego exigidas.

El Eurocódigo 5 (en su versión 2025) y su equivalente estadounidense, la Fire Design Specification del American Wood Council, no le piden a la madera que "resista" el fuego en un sentido mágico: calculan, con precisión de milímetro y minuto, cuánta sección (masividad) sacrificar como capa protectora para que el núcleo estructural mantenga su capacidad portante durante el tiempo que exige la reglamentación (30, 60, 90 o 120 minutos), según el uso y la altura del edificio.

Esta previsibilidad es una ventaja comparativa poco difundida. Comparativamente el acero estructural sin protección pierde más de la mitad de su resistencia por encima de los 500°C, y lo hace de forma súbita, sin aviso visual previo y debemos decir que hasta el hormigón termina siendo inservible si estuvo expuesto largo tiempo al fuego, a todos se les pide resistir hasta evacuar. La madera, se degrada de manera gradual, visible y matemáticamente anticipable. La seguridad no es emplear sólo material "incombustible", sino que su comportamiento ante el fuego pueda calcularse con el mismo rigor que su comportamiento sísmico o su capacidad de carga, y en madera ese cálculo existe, está normado y se audita.

Ese es precisamente el sistema de verificación que sostiene la construcción en madera responsable: normas de ensayo de escala real (EN 13501-2 en Europa, ASTM E119 en EE.UU., NCh935/1 en Chile y próximamente cálculo por diseño de elementos de resistencia al fuego en NCh3808) que no evalúan el material aislado, sino el elemento constructivo completo tales como muro, entrepiso y conexión, todo bajo condiciones de incendio estandarizadas. Ninguna solución constructiva en madera en mediana y gran altura llegará a obra sin haber demostrado, mediante ensayo o cálculo validado, cuántos minutos de estabilidad, estanqueidad y aislamiento térmico garantiza.

En Chile, este marco está en un momento particularmente activo: NCh1198:2024 renovó el cálculo estructural en madera habilitando edificación en mediana altura, y la actualización de NCh433, hoy en trámite de oficialización incorporará formalmente la madera laminada y el CLT como sistemas sismorresistentes, eliminando el límite normativo de altura que hoy los restringe, actualmente en edificios que serán referentes demostrativos y, mientras ese proceso se completa, el país se va fortaleciendo con un mecanismo institucional que entregue las certezas y desarrolle las capacidades, con el apoyo de los organismos de control, de ensayos bajo normativa chilena y extranjera equivalente, que demuestren su competencia técnica.

Desde mi punto de vista, la brecha que hoy existe en algunos productos de ingeniería en madera no es de seguridad, sino de actualización y adopción normativa porque ya hay una ruta técnica clara, verificable en pleno uso en proyectos , que permitirán que otros sigan su huella, haciendo bien la pega. Mi rol es colaborar en divulgar esto con precisión, ya que cada vez que se reduce la seguridad de un edificio de madera y tener que responder esta pregunta "¿Por qué se quema la madera ?", invisibiliza el trabajo de quienes queremos que funcione mediante medidas concretas, tales como: cálculo de resistencia la fuego y de carbonización, ensayos de reacción al fuego , detalles de conexión protegidos y todo el marco normativo que, no solo chileno, sino también europeo y norteamericano, nos exige demostrar, no suponer, cuánto tiempo resiste cada solución constructiva antes de autorizar su uso.

Esa es la confianza que merece ser trasmitida como atributo de un material que no es invulnerable ni incombustible, pero que es capaz de desarrollarse como un un sistema que funciona.