Convertir el potencial geológico de una región en proyectos concretos exige mucho más que recursos minerales: requiere infraestructura, energía, agua, capital humano, certezas regulatorias y una coordinación efectiva entre los distintos actores. Jorge Riesco, presidente de la SONAMI, aborda los desafíos que enfrenta Tarapacá para fortalecer su actividad minera, mejorar las condiciones para la inversión y generar una relación más articulada entre el sector público, las empresas y los proveedores locales. El desafío está en avanzar desde los espacios de conversación hacia mecanismos capaces de transformar los acuerdos en acciones concretas y oportunidades de desarrollo.
SONAMI organizó en Tarapacá el encuentro “Ecosistema Minero de Tarapacá”, reuniendo a compañías mineras, proveedores, gremios empresariales y autoridades regionales. ¿Qué motivó esta iniciativa y qué resultados esperan generar a partir de este espacio de encuentro?
La minería representa el 60% del producto interno bruto de Tarapacá, una cifra que demuestra que el desarrollo de la región está estrechamente ligado al dinamismo de nuestra industria. Buscando potenciar aún más ese impacto positivo, organizamos el encuentro "Ecosistema Minero de Tarapacá” en Iquique, reuniendo a la gran, mediana y pequeña minería, proveedores locales, gremios y autoridades regionales.
Buscamos incentivar un espacio permanente de diálogo y trabajo colaborativo entre los diversos actores de la región y generar así condiciones para fortalecer los encadenamientos productivos locales, impulsar empleos de calidad y articular una agenda común de crecimiento regional.
En esa línea, herramientas técnicas como nuestro estudio de “Distritos productivos y potenciales para el desarrollo de la minería chilena”, apuntan a identificar polos de desarrollo y coordinar esfuerzos para que el potencial geológico del territorio se traduzca en proyectos concretos, generando una integración público-privada que permita coordinar infraestructura, energía, agua, conectividad, permisos, capital humano y capacidades productivas con una visión territorial de largo plazo.
Uno de los focos del encuentro fue fortalecer las confianzas entre el sector público y privado. ¿Cuáles son hoy las principales brechas que dificultan una mayor colaboración entre ambos mundos en las regiones mineras?
Las principales brechas no obedecen a una falta de voluntad de diálogo, sino a la carencia de mecanismos para transformar los consensos en decisiones oportunas y ejecutables. Hoy enfrentamos un sistema de tramitación de permisos engorroso, lo que termina postergando inversiones y los beneficios concretos que estas generan en las comunidades.
A esto se suma la falta de una adecuada proporcionalidad regulatoria. Exigir los mismos estándares, tiempos y costos administrativos a una faena mediana o pequeña que a un proyecto de la gran minería termina por asfixiar a los productores locales y frena el dinamismo regional y local. Para construir una confianza sólida, necesitamos que el Estado funcione como un facilitador eficiente, asegurando criterios técnicos estables, permisos predecibles y una coordinación efectiva entre los distintos servicios públicos.
Tarapacá cuenta con un importante potencial minero, pero transformar ese potencial en nuevos proyectos requiere condiciones adecuadas para la inversión. ¿Cuáles son hoy los principales factores que están determinando las decisiones de inversión en la región?
Tarapacá posee una vocación y un potencial minero indiscutibles, reflejados en exportaciones regionales donde cerca del 89% corresponde a envíos del sector. Sin embargo, la decisión de materializar nuevas inversiones hoy depende directamente de la previsibilidad del marco regulatorio y de los tiempos de tramitación.
En la región, la pequeña y mediana minería representan cerca del 50% de los montos de proyectos en evaluación ambiental, lo que demuestra la vitalidad del segmento local. Para que estas iniciativas y las de mayor escala se concreten, se requiere certeza jurídica, estabilidad en la propiedad minera y condiciones habilitantes en infraestructura hídrica y energética. Para capturar el interés del capital de largo plazo, la región necesita un entorno que otorgue seguridad operativa y plazos de tramitación compatibles con la competitividad global.
¿Qué aspectos te gustan de la revista y radio Negocio & Construcción?
Valoramos el compromiso de Revista Negocio & Construcción con la transferencia tecnológica, la difusión de información especializada y el análisis técnico de los sectores productivos del país. En una industria de decisiones a largo plazo como la minería, contar con medios de comunicación que aborden la infraestructura, la innovación y el desarrollo de proveedores con rigor periodístico resulta fundamental.
Destacamos además su capacidad para generar puentes entre la minería y sectores estrechamente vinculados, como la construcción y la ingeniería, abriendo espacios de encuentro entre la oferta técnica y las necesidades operacionales del mercado. Esa perspectiva integradora y con enfoque educativo constituye un aporte concreto para el ecosistema industrial.