Con una participación que superó las 160 representantes de distintas regiones del país, la primera sesión 2026 de la Mesa Mujer y Minería marcó un nuevo impulso para profundizar la incorporación femenina en una industria que busca responder a desafíos productivos, sociales y de sostenibilidad. La instancia reunió a actores del sector público, privado, academia y organizaciones gremiales para avanzar en una hoja de ruta centrada en empleabilidad, formación, liderazgo y cierre de brechas.
En un contexto donde la minería enfrenta mayores exigencias en innovación, transición energética y competitividad, la participación femenina comienza a consolidarse como un factor estratégico para el desarrollo del sector. Bajo esa premisa, la sesión abordó prioridades para 2026 orientadas a fortalecer la presencia de mujeres en todos los niveles de la cadena de valor minera, incluyendo espacios de decisión, operaciones y nuevos perfiles tecnológicos.
Uno de los ejes centrales fue la necesidad de acelerar acciones concretas para transformar avances declarativos en resultados medibles. Entre los temas destacados estuvieron la promoción de trayectorias laborales inclusivas, la articulación entre formación técnica y demanda industrial, y el impulso de condiciones que permitan una mayor permanencia y proyección de mujeres en el rubro.
La instancia también reforzó el valor de la colaboración multisectorial como mecanismo para escalar iniciativas. Desde esa mirada, la Mesa Mujer y Minería se proyecta no solo como un espacio de diálogo, sino como una plataforma para coordinar políticas, compartir buenas prácticas y monitorear compromisos que impacten en la transformación estructural del sector.
Otro aspecto relevante fue el reconocimiento de que la incorporación femenina en minería ya no puede abordarse únicamente como una meta de diversidad, sino como un componente ligado a productividad, innovación y sostenibilidad. Estudios internacionales y experiencias de la industria han mostrado que equipos más diversos fortalecen la toma de decisiones, elevan estándares y generan mayor resiliencia operacional.
En esa línea, los desafíos para 2026 apuntan a pasar de la participación a la incidencia. Esto implica avanzar en más liderazgo femenino, nuevas oportunidades en áreas STEM, desarrollo de proveedores liderados por mujeres y mejores condiciones para compatibilizar vida laboral y personal, temas que siguen siendo determinantes para cerrar brechas.
La señal que deja esta primera sesión es clara: la equidad de género en minería dejó de ser una agenda complementaria para convertirse en parte de la estrategia de desarrollo del sector. El desafío ahora es sostener el ritmo, traducir acuerdos en implementación y consolidar cambios de largo plazo.