Tendencias del sector construcción

Tecnología del hormigón recargada: volver a los fundamentos desde un enfoque de desempeño

Escrito por Carmen Muñoz, Columnista de Revista Negocio & Construcción | Jan 16, 2026 5:59:59 PM

Durante años, la enseñanza y práctica de la tecnología del hormigón estuvo marcada por un enfoque prescriptivo, cuya lógica aún persiste. Quienes cursamos la asignatura de Tecnología del Hormigón bajo la Norma Chilena NCh170:1985 recordaremos una orientación de hormigón en obra: dosificación, cantidades de cemento, alturas de caída, rangos de temperatura y procedimientos constructivos definidos. Era una norma pensada en qué hacer, con poco espacio para innovar.

Con la publicación de la NCh170:2016 se produce un cambio relevante hacia un enfoque de desempeño. Esta nueva mirada permite, bajo condiciones verificables, flexibilizar exigencias, pero exige mayor criterio técnico y una comprensión más profunda del comportamiento del hormigón y su control. Por ejemplo, la altura de caída puede incrementarse si se demuestra que no existe más de un 10% de nidos en los 20 cm inferiores elementos como muros. Frente a problemas de durabilidad, la especificación puede realizarse por dosis de cemento o por indicadores de desempeño como la penetración de agua, propiedad relacionada con la durabilidad del hormigón en nuestro marco normativo.

Esta mirada exige profesionales con alto conocimiento en tecnología del hormigón, por ejemplo hoy es impensado fabricar hormigón sin aditivos, los que, bien seleccionados y dosificados, permiten diseñar el desempeño del material, ayudando a la colocación o terminación. Existen alternativas que mejoran la reología cuando hay déficit de finos, que aumentan la docilidad reduciendo la razón agua-cemento, que impermeabilizan por cristalización o que permiten detener el fraguado para extender tiempos de colocación o transporte, entre otros. En todos los casos, la dosificación de aditivos se define en función del peso de cemento.

En cuanto a los cementos, la realidad actual es más diversa que la de 1985, coexistiendo cementos nacionales e importados, con distintos tiempos de desarrollo de resistencia y calor de hidratación que deben ser correctamente gestionados. Este escenario se ve fortalecido por el uso extendido del hormigón premezclado, que entrega mayor certeza en la dosificación al medir los materiales en masa, de acuerdo con las tolerancias establecidas en la NCh170. Es precisamente este nivel de control el que permite trasladar estas prácticas a plantas de prefabricados, facilitando procesos de industrialización a base de hormigón, con producción de elementos bajo condiciones controladas, mejoras importantes en productividad, reducción de residuos y un adecuado aseguramiento de calidad final.

En evaluación estadística, si bien los procedimientos no han cambiado, la clave está en interpretar los resultados como herramientas de gestión y no solo como un requisito de cumplimiento documental ante la DOM, considerando no solo grados y fracciones defectuosas, sino también familias de hormigones según su uso y optimizar las dosis de cemento en base a información, aun cuando el proyecto esté en desarrollo.

Con todo, resulta altamente preocupante que, en paralelo a esta evolución normativa y tecnológica, varias universidades estén eliminando la asignatura de Tecnología del Hormigón o reduciendo sus contenidos. Esto abre un llamado a revisar la formación de profesionales que actuarán como especificadores, o constructores y que tomarán decisiones en el futuro, considerando que el hormigón sigue siendo el material más utilizado en Chile para construir.

Finalmente, destaco el aporte de las especificaciones técnicas desarrolladas por el Instituto del Cemento y del Hormigón de Chile, que han contribuido de manera significativa al diseño, colocación y control del hormigón, y que además han sido un apoyo relevante en la formación y capacitación de profesionales. Este contexto refuerza la necesidad de actualización permanente, especialmente considerando que la NCh170:2016 lleva casi una década en vigencia y aún coexisten prácticas propias de un marco normativo que ya debiera estar superado.