¿Recuerdan Alicia en el país de las maravillas? Cuando cae a un mundo extraño, lleno de personajes excéntricos y diálogos confusos. Durante años lo han calificado como un cuento infantil, pero hoy, en pleno proceso de revolución digital, podría parecerse en algo a nuestro día a día. Comencemos repasando los personajes clave.
En un mundo lleno de conejos apurados, sombrereros ruidosos y reinas impulsivas, el verdadero liderazgo sigue siendo saber quién eres, qué defiendes, hacia dónde vas y hacia dónde no estás dispuesto a ir.
Cuidado con caer en los discursos sobre innovación, datos, inteligencia artificial o futuro del trabajo, sin tomar decisiones difíciles. La estrategia no es hacer muchas cosas, sino elegir pocas, con sentido, y sostenerlas en el tiempo. Los planes pilotos pueden ser útiles, pero cuando no están anclados en una definición clara de valor, terminan siendo solo experimentos interesantes que no transforman nada.
Se debe distinguir entre estrategia e iniciativas aisladas. Esto es especialmente relevante en organizaciones técnicas y complejas, donde la tentación de “pruebas” es alta. Cuidado con los Directorios donde se revisan iniciativas, se aprueban pilotos, se jactan de los indicadores, pero no se hacen la pregunta esencial: ¿qué problema estratégico estamos tratando de resolver como organización? La velocidad se confunde con avance, y la agenda se llena de acciones que no cambian nada relevante. Un avance digital no es estrategia, una plataforma no es transformación y una presentación bonita no es ninguna decisión. Algunas organizaciones celebran la actividad: reuniones, proyectos, indicadores y dashboard relucientes, pero no se hacen la pregunta: ¿para qué?
Les dejo algunas preguntas incomodas:
Lo digital no es un fin, es un medio para hacer mejor lo que importa. Si no defines el camino y no revisas el modelo de negocio, el mercado lo hará por ti.
La verdadera responsabilidad de un directorio no es aprobar iniciativas digitales, sino hacerse cargo del sentido. Y eso, a diferencia de los procesos y plataformas, no se puede tercerizar.
Tal vez, en tiempos de tecnología, acelerada digitalización, sobre información e irrupción de la IA y de los agentes automatizados, la pregunta más estratégica siga siendo la misma que le hicieron a Alicia: “¿Quién eres tú… y qué problema estás genuinamente tratando de resolver?”