El Alcance 2 de la huella de carbono corresponde a las emisiones de Gases de Efecto Invernadero indirectas asociadas a la generación de la electricidad que consumen las empresas. En minería y grandes industrias, este alcance suele representar una fracción relevante de las emisiones totales, y su cuantificación depende directamente de cómo se define y demuestra el origen de la energía eléctrica utilizada.
La contabilidad de emisiones de Alcance 2 se apoyó por años en un equilibrio cómodo, reportar con un factor promedio del sistema (location-based) y, en paralelo, reducir el market-based con contratos y certificados (I-REC, Renova). Funcionó para estandarizar reportes, pero dejó un problema abierto: comprar atributos no garantiza que la electricidad baja en carbono haya estado disponible cuando y donde la operación consumió.
El objetivo de las revisiones que hoy impulsa el GHG Protocol es corregir esta desconexión, reforzando el vínculo entre consumo y generación a través de criterios de entregabilidad real de la energía y coincidencia horaria entre generación y consumo. Así, las declaraciones basadas en el enfoque market-based buscan reflejar de mejor manera lo que ocurre efectivamente en el sistema eléctrico. En simple, si una operación consume energía de forma continua, la evidencia climática debe sostenerse hora a hora y no solo sobre la base de un balance anual.
Para minería y grandes industriales esto no es un ajuste menor. Son consumidores intensivos, con curvas de carga relativamente planas y operaciones remotas donde la congestión de red y el mix energético local importan. Un certificado “en el mismo país” puede volverse insuficiente si no demuestra entregabilidad hacia tu punto de consumo y coincidencia temporal con tu demanda. La discusión se mueve desde “qué compré” hacia “qué ocurrió físicamente en el sistema”.
Los impactos más probables son tres:
El punto ciego es la temporalidad. La consulta forma parte de un proceso multianual por lo que ya se proyecta una nueva norma de Alcance 2 para 2027-28. Esperar a que se cierre la regla es una estrategia reactiva y riesgosa: se llegará tarde a renegociar contratos, a solicitar información a las empresas eléctricas y a eventualmente tener que rediseñar el esquema de abastecimiento.
Qué hacer proactivamente en 2026 para estar mejor preparado:
A modo de ejemplo, dos minas con igual consumo anual pueden reportar Alcance 2 distinto si una desplaza demanda a horas con alta solar/eólica (o gestiona cargas) y la otra opera de noche con respaldo fósil sin almacenamiento. La metodología obliga a integrar energía y producción y exige coordinación entre contratos eléctricos y operación.
En síntesis, el factor de emisión de Alcance 2 deja de ser un número fijo para convertirse en el reflejo directo de decisiones energéticas, calidad de datos y diseño contractual. La discusión ya no es si se compró electricidad renovable, sino si la empresa puede demostrar, hora a hora, que su operación reduce emisiones en el momento exacto en que demanda energía.