El Alcance 2 de la huella de carbono corresponde a las emisiones de Gases de Efecto Invernadero indirectas asociadas a la generación de la electricidad que consumen las empresas. En minería y grandes industrias, este alcance suele representar una fracción relevante de las emisiones totales, y su cuantificación depende directamente de cómo se define y demuestra el origen de la energía eléctrica utilizada.
La contabilidad de emisiones de Alcance 2 se apoyó por años en un equilibrio cómodo, reportar con un factor promedio del sistema (location-based) y, en paralelo, reducir el market-based con contratos y certificados (I-REC, Renova). Funcionó para estandarizar reportes, pero dejó un problema abierto: comprar atributos no garantiza que la electricidad baja en carbono haya estado disponible cuando y donde la operación consumió.
El objetivo de las revisiones que hoy impulsa el GHG Protocol es corregir esta desconexión, reforzando el vínculo entre consumo y generación a través de criterios de entregabilidad real de la energía y coincidencia horaria entre generación y consumo. Así, las declaraciones basadas en el enfoque market-based buscan reflejar de mejor manera lo que ocurre efectivamente en el sistema eléctrico. En simple, si una operación consume energía de forma continua, la evidencia climática debe sostenerse hora a hora y no solo sobre la base de un balance anual.
Para minería y grandes industriales esto no es un ajuste menor. Son consumidores intensivos, con curvas de carga relativamente planas y operaciones remotas donde la congestión de red y el mix energético local importan. Un certificado “en el mismo país” puede volverse insuficiente si no demuestra entregabilidad hacia tu punto de consumo y coincidencia temporal con tu demanda. La discusión se mueve desde “qué compré” hacia “qué ocurrió físicamente en el sistema”.
Los impactos más probables son tres:
- Datos: el Alcance 2 deja de ser anual y pasa a depender de datos horarios (idealmente por medidor). Sin trazabilidad y controles de calidad, la auditoría se vuelve frágil y el riesgo de inconsistencias sube.
- Contratos: PPAs (Power Purchase Agreement), bloques de energía, cláusulas de atributos y portafolios de certificados tendrán que reevaluarse bajo nuevas jerarquías y criterios. Lo que hoy “baja emisiones” podría perder valor contable si no calza en el tiempo o en el lugar donde ocurre el consumo. Esto obligará a revisar estructuras contractuales, supuestos de abastecimiento y la forma en que se respaldan las declaraciones de electricidad baja en carbono.
- Riesgo reputacional y de financiamiento: la pérdida de credibilidad asociada al uso débil de certificados puede traducirse en mayor escrutinio al momento de requerirse financiamiento. Con metodologías más estrictas, avances pasados pueden dejar de ser defendibles, generando riesgos en acceso y negociación de financiamiento, rating ESG y gobernanza interna.
El punto ciego es la temporalidad. La consulta forma parte de un proceso multianual por lo que ya se proyecta una nueva norma de Alcance 2 para 2027-28. Esperar a que se cierre la regla es una estrategia reactiva y riesgosa: se llegará tarde a renegociar contratos, a solicitar información a las empresas eléctricas y a eventualmente tener que rediseñar el esquema de abastecimiento.
Qué hacer proactivamente en 2026 para estar mejor preparado:
- Evaluar impactos preliminares: realizar un primer análisis del efecto potencial del cambio metodológico en el inventario de emisiones de Alcance 2 y usarlo para dimensionar riesgos, brechas y prioridades.
- Construir curva horaria: caracterizar el consumo por operación, estacionalidad, horas punta y exposición a generación térmica de respaldo.
- Preparar un “data room” eléctrico: consolidar medición, puntos de suministro, pérdidas relevantes y evidencia contractual y operacional auditable.
- Inventariar instrumentos: contratos de suministro eléctrico (PPAs), certificados de atributos energéticos y suministros regulados; identificar qué atributos cubren (ubicación, periodo, tecnología) y qué brechas dejan frente a los criterios de entregabilidad y coincidencia horaria.
- Definir una estrategia dual: mantener el cumplimiento anual, pero comenzar la transición hacia soluciones alineadas con el perfil horario (almacenamiento, flexibilidad, renovables complementarias, contratos por bloques horarios).
A modo de ejemplo, dos minas con igual consumo anual pueden reportar Alcance 2 distinto si una desplaza demanda a horas con alta solar/eólica (o gestiona cargas) y la otra opera de noche con respaldo fósil sin almacenamiento. La metodología obliga a integrar energía y producción y exige coordinación entre contratos eléctricos y operación.
En síntesis, el factor de emisión de Alcance 2 deja de ser un número fijo para convertirse en el reflejo directo de decisiones energéticas, calidad de datos y diseño contractual. La discusión ya no es si se compró electricidad renovable, sino si la empresa puede demostrar, hora a hora, que su operación reduce emisiones en el momento exacto en que demanda energía.
