A la altura del desafío: cómo la minería chilena está repensando el trabajo en altura

La minería atraviesa un cambio gradual pero de fondo. El endurecimiento de las regulaciones ambientales, la evolución de los estándares de seguridad y un giro desde la extracción de superficie hacia las operaciones subterráneas están modificando la forma en que los operadores abordan el mantenimiento, las obras de infraestructura y el acceso en altura.

Las plantas de procesamiento y metalúrgicas suman una capa adicional de demanda. Para las empresas de equipos y arriendo que atienden al sector en Chile, mantener el ritmo de esa evolución es a la vez un desafío y una oportunidad.

Pocas empresas están más cerca de ese cambio en Chile que Mateco. La multinacional tiene presencia en más de 13 países del continente europeo y en 2019 amplió su alcance a América Latina, con la apertura de sucursales en México, Panamá y Chile, mercados elegidos por su potencial de crecimiento, estabilidad económica y desarrollo industrial. Mateco Chile tiene sus oficinas principales en Santiago y una sucursal en Antofagasta, con una tercera ubicación proyectada en Concepción, y atiende a los sectores de construcción, minería, energía y agricultura.

El avance de Mateco hacia el norte de Chile habla directamente de hacia dónde se dirige la demanda minera. En marzo, la empresa inauguró su sucursal de Antofagasta y marcó la ocasión poniendo en servicio el primer brazo Ultra articulado 1500AJP de JLG en llegar a Chile. La ubicación se eligió para atender la creciente demanda de equipos para trabajo en altura en la región, especialmente de empresas mineras y de construcción, y abrió con una flota de aproximadamente 90 máquinas y planes de expansión. Además del arriendo, la sucursal ofrece venta, servicio técnico, capacitación y asesoría especializada.

“JLG es la empresa líder en el mundo en plataformas aéreas”, señaló Adriano Leandro, gerente sénior de ventas y desarrollo de mercados de JLG para Sudamérica. “Hemos tenido una alianza con Mateco en Chile desde el año pasado. Mateco ha sido nuestro cliente por largo tiempo en otras partes del mundo, tanto en alquiler como distribución de equipo”.

Para Luca Riga, gerente sénior de marketing y desarrollo de negocios de JLG para América Latina, el lanzamiento y la inauguración de la sucursal reflejaron lo que la asociación puede lograr en terrenos exigentes. “JLG tiene el placer de trabajar con una de las compañías de alquiler más importantes en una de las zonas más desafiantes del planeta”, afirmó.

Un sector en transición

Durante gran parte de su historia, la minería de la región se ha centrado en operaciones de superficie y minas a cielo abierto. Ese panorama está cambiando. La evolución de los estándares ambientales empuja cada vez más actividad extractiva hacia el subsuelo, donde se reduce la alteración de la superficie. Ese giro exige más al equipo que lo respalda, en particular a las soluciones de acceso que deben operar de forma segura y confiable en entornos subterráneos cerrados y con escasa ventilación.

“Lo que estamos viendo es una industria minera que está madurando en su forma de pensar el acceso”, señaló Riga. “La seguridad ya no es un punto de la lista. Es el motor de las decisiones de equipamiento, y los operadores quieren saber exactamente qué hace una máquina cuando algo sale mal. Eso eleva el estándar de lo que el equipo debe entregar”.

En la práctica, las plataformas de trabajo aéreo respaldan a la minería en una amplia gama de tareas: mantenimiento de camiones de extracción y correas transportadoras, montaje de equipos, instalaciones eléctricas, trabajos en sistemas de ventilación en túneles subterráneos y mantenimiento general de infraestructura en plantas de procesamiento. El hilo común es la necesidad de un acceso en altura confiable y repetible, en entornos que suelen ser polvorientos, irregulares, estrechos o las tres cosas a la vez.

La combinación de equipos

Las plataformas más comunes en la minería reflejan la diversidad de esos entornos. Los brazos para terreno difícil, tanto telescópicos como articulados, responden a las exigencias del mantenimiento en superficie y a cielo abierto, donde el terreno irregular, la pendiente y los requerimientos de alcance llevan el equipo al límite. Los brazos de alta capacidad HC3 de JLG se ajustan bien a este trabajo. Un sistema de capacidad de tres zonas usa detección automática de carga sin calibración para mantener la máquina dentro de su área de trabajo permitida y, con capacidades de hasta 454 kg (1.000 lb), los equipos pueden transportar hasta tres trabajadores junto con sus herramientas y materiales, reduciendo los traslados en faenas de gran escala.

En el otro extremo del rango, las plataformas de tijera compactas y los brazos articulados resuelven los espacios estrechos y congestionados de las plantas de procesamiento, donde el mantenimiento de chancadores, molinos, correas transportadoras y tuberías exige a la vez maniobrabilidad y un alcance confiable.

El alcance importa tanto como el terreno. El 1500AJP que protagonizó la inauguración de Antofagasta ofrece una altura de plataforma de 45,72 m (150 ft), una altura de articulación hacia arriba y por encima de 18,4 m y un alcance de trabajo de 22,86 m, lo que genera un área de trabajo de más de 74.000 metros cúbicos. Un aguilón de 2,4 m, una capacidad en pendientes de 40 por ciento, la propulsión en las cuatro ruedas y la rotación de 360 grados permiten que la máquina se desplace por terrenos mineros irregulares mientras alcanza posiciones que, de otro modo, requerirían grúas, andamios o varias máquinas más pequeñas. Para la infraestructura más alta, como estructuras de fundición y silos de almacenamiento, el brazo Ultra telescópico 1850SJ extiende la altura de plataforma hasta 56,56 m (185 ft).

La tecnología de seguridad y conectividad ha elevado aún más las expectativas. La detección de carga y la detección de inclinación son cada vez más un estándar y no una opción, y el sistema de detección de objetos SkySense de JLG apoya la conciencia del operador sobre los obstáculos en las condiciones congestionadas y de alto tránsito habituales en las faenas mineras activas. La plataforma ClearSky Smart Fleet de JLG entrega a los administradores de flota comunicación bidireccional con cada máquina para extraer diagnósticos, monitorear la utilización y gestionar el acceso de forma remota, una ventaja que se hace más evidente en los entornos remotos y con poca señal donde se desarrolla buena parte de la minería.

El camino por delante

Esa confiabilidad es central para entender por qué los operadores recurren al equipo en primer lugar. “El equipo de JLG es un componente clave de nuestra flota debido a su reputación de calidad, confiabilidad y rendimiento superior”, señaló Hans Kellinghusen, director de Mateco Chile. “Elegimos el modelo 1500AJP de JLG por su capacidad para alcanzar alturas impresionantes y su diseño innovador que mejora la eficiencia y la seguridad de los trabajos en alturas”.

La oportunidad de crecimiento más clara, en tanto, está en el procesamiento de minerales y la metalurgia. “El sector minero de Chile es cada vez más complejo, y las plantas que procesan lo que sale de la tierra se vuelven más sofisticadas cada año”, señaló Riga. “Eso significa más necesidades de mantenimiento, más desafíos de acceso y más oportunidades para que las plataformas de trabajo aéreo demuestren su valor”.

Para una empresa como Mateco, con un sello multinacional y una huella cada vez mayor en Chile, esa oportunidad se sustenta en relaciones y credibilidad construidas a lo largo de los años. En la minería chilena, esa puede ser la ventaja más duradera de todas.