Creatividad y Construcción: La Fórmula para Acelerar Tecnología y Sostenibilidad

Catalina Petric, directora de investigación aplicada, innovación y transferencia de Duoc UC, aborda un tema crucial para el futuro del sector: el papel de la creatividad en una industria tradicionalmente técnica y fuertemente normada como la construcción. Desde su experiencia, plantea que la creatividad no es un elemento accesorio, sino un habilitador profundo que permite mover los límites de lo posible, generar soluciones pertinentes y responder a desafíos como la sostenibilidad, la escasez de talento, la adopción tecnológica y las exigencias de circularidad.

¿Qué papel juega la creatividad en un sector históricamente técnico y normado como la construcción?

En un sector como la construcción, donde históricamente la norma ha fijado los límites y la ingeniería ha estructurado el quehacer de los proyectos, la creatividad aparece como un habilitador clave: es la que permite mover esos límites hacia soluciones aplicables, pertinentes y de mayor valor para la sociedad.

Hoy la construcción enfrenta tensiones crecientes —sostenibilidad, digitalización, escasez de talento, exigencias de circularidad— y es precisamente en ese contexto donde la creatividad habilita nuevas combinaciones de conocimiento, materiales y procesos que responden mejor a esos desafíos.

Uno de los principales canales para activar esa creatividad es la transferencia tecnológica. A partir de desarrollos o investigaciones, es posible repensar, variar y combinar lo existente para modelar soluciones novedosas y de impacto para el sector. 

Desde nuestra institución, por ejemplo, la transferencia tecnológica ha sido un punto de partida para articular aprendizajes en nuestros profesionales y, al mismo tiempo, impulsar prácticas creativas en el entorno productivo y social.

¿Es la creatividad una herramienta clave para acelerar la adopción de nuevas tecnologías en las empresas constructoras?

Sin duda. La adopción tecnológica no es solo incorporación instrumental; es, sobre todo, un proceso de ajuste organizacional humano. Por lo mismo, exige comprender y reinterpretar culturas, comportamientos y prácticas frente a las tecnologías.

Aquí la creatividad vuelve a ser decisiva: representa la capacidad de empatizar, adaptar y encontrar formas distintas —y efectivas— de integrar lo nuevo en la operación diaria, sin perder continuidad ni calidad.

Estas capacidades —y en particular la creatividad— son hoy esenciales para los profesionales de la construcción. La educación juega un rol clave al convertirse en un espacio continuo para entrenar el trabajo conjunto entre tecnologías y su uso creativo y responsable.

Cuando la educación combina creatividad y tecnología, facilita genuinamente los procesos de adopción: los hace más sostenibles en el tiempo, más pertinentes para los distintos contextos y más significativos para las personas que finalmente los implementan.

¿Cómo se puede fomentar una cultura creativa en organizaciones donde prima la eficiencia operativa?

En nuestra organización promovemos, desde la base, el concepto de confianza creativa, tomado de David Kelley (IDEO). Este concepto no solo alude a la capacidad de una persona —docente, estudiante o colaborador— para mirar un desafío desde otro ángulo, sino también a su capacidad para sentirse empoderada para ir a resolverlo.

Ahí aparece el rol organizacional: crear condiciones, respaldos y espacios para que las personas desarrollen soluciones creativas a partir de la experimentación temprana, instalando el mindset compartido de que todas y todos podemos ser creativos y aportar mejoras.

Uno de los efectos más visibles de una cultura creativa se observa en la operación misma: procesos, experiencias y servicios diarios se vuelven susceptibles de mejorar cuando equipos empoderados cuentan con la confianza creativa necesaria para abordar focos operacionales. Eso impacta directamente en eficiencia, calidad y mejora continua.

Entre nuestras prácticas concretas se encuentran espacios breves y guiados, laboratorios de mejora y ejercicios de rediseño que permiten explorar sin interrumpir la operación, así como formaciones metodológicas en prototipado, diseño colaborativo y reflexión estructurada. Todo ello ayuda a que la creatividad deje de ser solo un atributo deseable y se convierta en una práctica disciplinada dentro de la organización.