EDUCACIÓN, FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN mejoran la calidad de vida

El ser humano ha dominado la naturaleza gracias a su capacidad de aprendizaje y de transmitir experiencias prácticas y pensamientos abstractos de generación en generación. La actual vorágine del conocimiento hace imposible la existencia de un “genio universal”, como en siglos pasados: el saber se expande y profundiza como las raíces de un árbol, sin un final visible. Cada avance genera nuevas preguntas, y es la curiosidad humana la que impulsa ese proceso.

La capacidad de aprendizaje está determinada por la formación de nuevas sinapsis o conexiones neuronales, cuyo punto máximo ocurre en la primera infancia. Por ello, la educación en el hogar y la etapa preescolar (desde sala cuna hasta kindergarten) son fundamentales, ya que allí se establecen las bases y el hábito de aprender. En la adolescencia y adultez temprana, el aprendizaje se orienta a la especialización y la eficiencia, consolidando redes neuronales para un mayor rendimiento cognitivo. El cerebro sigue evolucionando durante toda la vida, siempre que existan interés y hábito de aprendizaje continuo.

Como sociedad, contamos con un sistema de educación formal que comienza en la educación parvularia, continúa con la primaria y secundaria, y culmina en la educación terciaria. El valor que una sociedad asigna a la educación se refleja en los recursos que invierte. La cantidad de estudiantes forma una pirámide, en la cual, a mayor edad, hay menos personas que continúan en la educación formal. Muchos ingresan al mercado laboral y progresan mediante capacitaciones específicas para sus funciones.

Prioridades presupuestarias: Lamentablemente, en nuestro país existe una pirámide invertida en el gasto educacional: se invierte más en educación terciaria que en la preescolar y básica. Una razón política es que los estudiantes adultos votan, mientras que los niños no se manifiestan en las calles. El triste resultado es que el 60% de los adultos en Chile no comprende lo que lee, y ese es el “capital humano” disponible hoy. Resolver este problema, aun comenzando de inmediato, tomaría más de doce años, considerando la educación básica y media, es decir, más de tres períodos de gobierno. Es una tarea de muy largo plazo y, en mi opinión, una prioridad de Estado si aspiramos a ser un país desarrollado.

¿En qué y cómo capacitar? En universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica predomina aún el modelo tradicional: clases frontales y actividades pasivas como escuchar, leer o mirar, con tasas de retención de apenas 5% a 20%. La calidad del cuerpo docente sigue siendo clave, y muchos recordamos profesores que nos marcaron. Sin embargo, se requiere avanzar hacia metodologías activas —discutir, hacer, enseñar a otros— que logran retenciones del 50% al 90%. El rápido avance tecnológico y la inteligencia artificial transformarán profundamente qué y cómo se enseña. La obsolescencia tecnológica y la democratización del conocimiento (el conocimiento está disponible en Internet) exigirán aprendizaje continuo. Ya no se ejercerá una sola profesión durante toda la vida, y ni siquiera conocemos las habilidades que se requerirán en cinco o diez años.

¿Cómo se capacita hoy? Para capacitaciones masivas, remotas y asincrónicas es necesario explorar nuevas vías de aprendizaje, aprovechando el interés en los videojuegos y las habilidades desarrolladas en ellos. Esta metodología se aplica, por ejemplo, en Academia Patagonia, para impulsar la formación de capital humano en la nueva industria del hidrógeno verde, con el apoyo estratégico de Smartraining. Aquí no bastan solo buenos pedagogos: participan investigadores, diseñadores instruccionales, equipos audiovisuales, modeladores 3D, programadores y expertos en experiencia de usuario y desarrollo de videojuegos. El uso de sistemas de gestión del aprendizaje permite capacitaciones personalizadas, con métricas y resultados en tiempo real. Más de diez años de experiencia y más de medio millón de personas capacitadas respaldan este enfoque.

La forma más segura de mejorar la calidad de vida es fomentar la educación, la formación y la capacidad de aprender, ya que necesitaremos capacitarnos constante- y reiteradamente para alcanzar el desarrollo que aspiramos como país.