Escalar la vivienda sostenible con soluciones prototipadas

La conversación sobre vivienda sostenible se ha concentrado en nuevos desarrollos, certificaciones y estándares técnicos. Sin embargo, el verdadero desafío, y también la mayor oportunidad, está en ampliar ese alcance. Incorporar la sostenibilidad desde una visión integral, pensando en la personas, comunidades y ecosistemas que rodean los proyectos, pero también es convertirla en una realidad tangible para todas las personas. Hablar de vivienda sostenible no puede limitarse a “cómo construimos mejor”, sino a cómo hacemos que sea accesible, replicable y capaz de devolver más de lo que toma del entorno.

Este enfoque cobra especial relevancia en un país como Colombia, donde el déficit habitacional alcanza el 26,8% y el déficit cualitativo —viviendas que existen, pero no cumplen condiciones mínimas de habitabilidad— es aún mayor. A esto se suma el crecimiento de la informalidad, entre el 36% y el 40% de las viviendas en Colombia se han construido de manera informal, hogares construidos con materiales inadecuados, altos riesgos estructurales y limitaciones en el acceso a servicios básicos. La situación es aún más crítica en las zonas rurales, donde el déficit llega al 62%, evidenciando la necesidad de soluciones de vivienda que puedan implementarse con mayor rapidez, eficiencia y adaptabilidad a diferentes territorios.

En este contexto, las soluciones de vivienda prototipada, particularmente aquellas basadas en sistemas modulares o prefabricados, representan una respuesta estratégica que va mucho más allá de construir más rápido. Es cierto que este tipo de construcción puede reducir los tiempos de ejecución entre un 20% y un 50% frente a métodos tradicionales, pero lo verdaderamente transformador es su escalabilidad, la capacidad de replicar una solución validada en múltiples territorios, incluidos los más remotos, con la misma calidad, son modelos diseñados para repetirse y adaptarse, a partir de componentes estandarizados que, en muchos casos, se fabrican fuera del sitio y se ensamblan en el lugar donde serán habitados. Esto les permite llegar donde los esquemas tradicionales no llegan: veredas, donde las brechas habitacionales son más profundas.

Otro escenario donde la escalabilidad resulta clave es ante la atención de desastres y los procesos de reconstrucción. Colombia es un país altamente vulnerable a eventos como deslizamientos, inundaciones, sismos e incendios, fenómenos que cada año dejan a miles de familias sin hogar. En estos contextos, contar con prototipos de vivienda representa una ventaja fundamental al reducir los tiempos de respuesta, garantizar estándares mínimos de calidad y coordinar procesos logísticos complejos con mayor eficiencia.

Bajo esta lógica CASA Prototipos surge como una herramienta para que estas soluciones incorporen criterios de sostenibilidad desde su diseño. El enfoque está en integrar aspectos clave como el uso eficiente del agua y la energía, la selección responsable de materiales, el confort térmico, la calidad del aire y la relación con el entorno. Así, no solo mejora el desempeño de la vivienda, sino que se generan impactos directos en la salud, el bienestar y la economía de los hogares. Al tratarse de soluciones replicables, también se facilita la adopción de la sostenibilidad a mayor escala, permitiendo que llegue a más territorios y personas.

CASA Colombia es el sistema de certificación de vivienda sostenible y saludable desarrollado por el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible, bajo los lineamientos del World Green Building Council en el 2017. Este sistema evalúa el desempeño de las soluciones de vivienda a partir de indicadores como gobernanza y gestión, biodiversidad y entorno, uso eficiente del agua y la energía, materiales, salud y bienestar, cambio climático y resiliencia, valor social e innovación.

Ampliar el alcance de la vivienda sostenible también implica mirar más allá de los nuevos desarrollos. En América Latina, la mayor parte de la oferta habitacional de vivienda ya está construido, lo que plantea la necesidad de intervenir, adaptar y mejorar las viviendas existentes. Por lo que avanzar en herramientas que impulsen mejoramientos sostenibles es igualmente prioritario, acciones que optimicen la ventilación natural, mejoren la iluminación o ayuden a gestionar mejor el agua pueden transformar significativamente las condiciones de habitabilidad. Estas intervenciones, muchas veces de bajo costo y alta efectividad, permiten mejorar la calidad de vida de las personas de forma inmediata, al tiempo que fortalecen la resiliencia de los hogares frente a desafíos ambientales y climáticos.

En este sentido, ampliar el alcance de la vivienda sostenible implica también un cambio de enfoque, más allá de medir metros cuadrados certificados es entender cómo las personas habitan, sienten y se benefician de sus espacios. Los prototipos y los mejoramientos de viviendas existentes deben ser caminos paralelos y complementarios. En conjunto permiten construir una visión más inclusiva y realista de la sostenibilidad en el sector vivienda.