Hormigón y Morteros Frente a la Nueva Exigencia Térmica: Lo que Realmente Importa

La actualización de la normativa térmica en Chile exige que todo proyecto evalúe condensación superficial e intersticial, incorporando explícitamente los puentes térmicos de muros perimetrales, techumbres y pisos ventilados. Este cambio obliga a observar el comportamiento real de materiales tradicionales como el hormigón y los morteros de albañilería, especialmente en zonas de encuentro.

El hormigón es uno de los materiales con mayor masa térmica utilizados en construcción, lo que ayuda a estabilizar la temperatura interior. Además, por su baja permeabilidad al vapor actúa como barrera natural frente a la humedad. Diversos estudios en la región muestran que materiales densos como el hormigón tienen resistividades al vapor muy superiores a las de morteros y unidades de albañilería, influyendo directamente en dónde se genera condensación. Esta cualidad lo convierte en un material robusto para sistemas con aislación exterior y envolventes continuas, pero genera una distorsión cuando se construye con sistemas mixtos.

La albañilería es casi el 10% de la construcción en Chile, pero su desempeño térmico depende en gran medida de la calidad del mortero de pega. Aunque la norma exige alrededor de 10 MPa de resistencia mecánica, su adherencia, porosidad y retención de agua influyen más en la transferencia de vapor. Su mayor permeabilidad lo transforma en el camino preferente para la migración del vapor, especialmente si las juntas presentan poca compactación o discontinuidades. En términos simples, cuando el vapor llega a partes del muro más frías —como pilares, cadenas o zonas de hormigón sin aislación— puede transformarse en gotas de agua dentro del muro, disminuyendo el rendimiento térmico y generando nuevas pérdidas de calor.

Por esto, la normativa 2025 incorpora la exigencia de revisar estos puntos críticos mediante análisis de condensaciones reales, no solo valores teóricos de transmitancia. Esta mirada obliga a diseñar envolventes continuas, con aislación exterior, morteros de mejor calidad y detalles que eliminen puentes térmicos. Así, técnicas como el uso de cal, morteros predosificados y adecuado control de obra, hidrofugantes y una correcta humectación de las unidades permiten mejorar la durabilidad y el comportamiento térmico de estas juntas.

Si revisamos las ventajas del hormigón en desempeño térmico, su alta masa térmica y baja permeabilidad lo hacen estable y durable, compatibles con aislación exterior continua. En morteros, el uso de productos predosificados y aditivos mejora la adherencia y reduce la permeabilidad excesiva, recordando que una junta bien adherida reduce significativamente el riesgo de condensación.

En cuanto a las desventajas, las diferencias de permeabilidad entre hormigón y mortero generan gradientes higrotérmicos; juntas mal ejecutadas se convierten en canales de vapor y puntos de condensación; los puentes térmicos aparecen con frecuencia cuando no hay aislación continua, especialmente en encuentros muro–losa, pilares y cadenas. Estos defectos pueden generar pérdidas térmicas reales pese a cumplir la transmitancia nominal.

La nueva normativa invita a mirar la envolvente como un sistema continuo. El hormigón, ampliamente probado y confiable, puede ofrecer un buen desempeño térmico si se combina con morteros de calidad, diseño cuidadoso de detalles y una ejecución de alto estándar. Entonces, se trata de construir muros que funcionen térmicamente en la vida real, sin condensaciones, sin pérdidas invisibles y con mayor confort para quienes habitan las viviendas.

En la ejecución y para asegurar un buen desempeño térmico en muros de albañilería se debe humectar correctamente los ladrillos o bloques, usar morteros con la consistencia adecuada y compactar bien cada junta para evitar vacíos. Preferir morteros predosificados M10, incorporar hidrofugantes y mantener un espesor uniforme mejora la adherencia y reduce la permeabilidad. Además, se debe proteger y curar la albañilería recién ejecutada y cuidar los encuentros con losas, pilares y cadenas, donde suelen formarse puentes térmicos. Pequeños cuidados en obra pueden marcar una gran diferencia en el comportamiento térmico y la durabilidad del muro. Recuerden que el desempeño térmico de un muro es tan bueno como su peor junta.