Ingeniería estructural en Chile: tradición de excelencia y mirada hacia la industrialización

Para Ignacio Morales Barrientos, Ingeniero Civil de la Universidad Técnica Federico Santa María, la ingeniería estructural chilena ha demostrado una solidez técnica y una madurez incomparable, especialmente tras el terremoto del 27F de 2010, donde el país evidenció la efectividad de su diseño estructural basado en muros de hormigón armado. Este sistema —reconocido por su rigidez y capacidad de control ante las deformaciones sísmicas— constituye, según Morales, la base de un modelo de resiliencia estructural que ha permitido que las edificaciones chilenas sean seguras, duraderas y de alto desempeño.

No obstante, el ingeniero enfatiza que el sector enfrenta un nuevo desafío: incorporar de manera efectiva la industrialización y el uso de prefabricados, especialmente en el ámbito habitacional, sin perder los atributos que han hecho de la ingeniería chilena un referente mundial.

¿Qué le parece la calidad de la ingeniería estructural en Chile?

En Chile contamos con una excelente ingeniería estructural. Esto ha quedado en evidencia tras el último gran terremoto ocurrido el 27F de 2010, donde solo un edificio sufrió colapso y la gran mayoría no presentó daño o tuvo daños muy moderados.
Esto se debe al sistema estructural que utilizamos en nuestros edificios, basado en muros de hormigón armado, los cuales aportan gran rigidez y permiten controlar las deformaciones inducidas por los sismos.
Desde mi perspectiva, es clave comprender este concepto en la ingeniería sísmica: proveer rigidez y ductilidad a nuestras estructuras genera edificaciones resilientes y con buen desempeño sísmico.


¿Cuánto ha evolucionado la ingeniería estructural en integrar la industrialización y el uso de prefabricados?

El uso de prefabricados y sistemas industrializados tiene una larga trayectoria. Por ejemplo, las estructuras de acero son fabricadas en maestranzas y enviadas a obra listas para ensamblar y unir mediante pernos y tuercas. Esto es posible gracias a que, en el diseño de estructuras metálicas, se aplican claramente conceptos como uniones dúctiles o uniones fuertes.
En las estructuras de hormigón armado ha costado un poco más incorporar elementos prefabricados, especialmente en edificios habitacionales; en cambio, las estructuras viales han avanzado mucho más en este ámbito.
Desde el punto de vista del diseño estructural, las estructuras de hormigón armado prefabricado exigen diseños que van más allá de lo meramente normativo, aplicando conceptos como los mencionados anteriormente (uniones fuertes y uniones dúctiles).
Si bien algunos colegas han desarrollado edificaciones con sistemas de marcos o muros mecedores, en general he observado cierta resistencia al cambio, ya que la evidencia muestra que muchas estructuras prefabricadas que no incorporan diseños dúctiles y se basan solo en las resistencias han sufrido daños o incluso colapsos en los últimos eventos sísmicos.


¿Cuáles son los principales desafíos al diseñar una estructura con prefabricados de hormigón?

Es fundamental que la incorporación de prefabricados no implique perder rigidez ni ductilidad en nuestras estructuras, ya que estas cualidades son las que proporcionan resiliencia y buen desempeño sísmico.
Por lo tanto, la incorporación de prefabricados en Chile representa un desafío aún mayor que en otros países, ya que soluciones típicas de unión —como soldar placas o conectar mediante pernos— pueden resultar demasiado frágiles y poco apropiadas para lograr un adecuado desempeño sísmico, dejando las estructuras expuestas a fallas frágiles.
Por otra parte, en este rubro es difícil realizar ensayos a escala real de sistemas nuevos, ya que estos pueden resultar demasiado costosos. Esto nos obliga a avanzar de manera lenta y cuidadosa, esperando que futuros eventos sísmicos permitan evaluar nuevos sistemas constructivos y, posteriormente, generar conclusiones basadas en su desempeño estructural.
Lo anterior explica por qué entre los colegas existe cierto temor a incorporar sistemas estructurales innovadores o prefabricados; sin embargo, la invitación es a darle una vuelta y buscar soluciones que generen ductilidad, resiliencia y faciliten las faenas en obra, impulsando así la innovación en la construcción.