La vivienda, donde comienza la verdadera acción climática

En América Latina y el Caribe, la sostenibilidad urbana suele asociarse con energía renovable, transporte o infraestructura verde. Sin embargo, un elemento esencial que requiere mayor atención es la vivienda. La forma en que construimos, ampliamos y mejoramos nuestros hogares influye directamente en la estabilidad territorial y en la capacidad de las ciudades para enfrentar fenómenos climáticos extremos. Reconocer la vivienda como infraestructura climática es clave para avanzar hacia modelos urbanos sostenibles y resilientes.

Un reciente informe de Hábitat para la Humanidad evidencia que los compromisos climáticos presentados ante el Acuerdo de París apenas consideran la vivienda, y muy pocos países incorporan acciones específicas para asentamientos informales, donde viven más de 1.100 millones de personas. En ALC, el 80% de la población reside en áreas urbanas y cuatro de cada cinco personas lo hacen en zonas no planificadas. Esto convierte a la construcción informal en un desafío central. Además, el sector construcción fue responsable del 37% de las emisiones de carbono y del 34% de la demanda energética global en 2021.

Abordar la vivienda sostenible es vital porque contribuye a al menos 10 Objetivos de Desarrollo Sostenible: reduce vulnerabilidad (ODS 1), mejora salud (ODS 3), protege a mujeres (ODS 5), asegura agua y saneamiento (ODS 6), impulsa eficiencia energética (ODS 7), genera empleo (ODS 8), fomenta innovación (ODS 9), crea ciudades resilientes (ODS 11) y disminuye contaminación y emisiones (ODS 12 y 13).

En este escenario, resulta esencial adoptar enfoques que traduzcan metas en soluciones concretas y centradas en las familias. Desde el Centro Terwilliger de Innovación en Vivienda impulsamos metodologías ágiles para probar, aprender y validar modelos orientados a la vivienda asequible. Este enfoque permite desarrollar soluciones adaptativas y escalables, ajustadas a realidades cambiantes.

A través de estrategias concretas y simples —diseño pasivo, ventilación cruzada o “acupuntura habitacional”— buscamos mejorar el confort térmico de las viviendas. Estas soluciones parten de volver al origen del diseño: aprovechar el clima, la orientación y la luz natural. Su propósito es claro: democratizar el acceso a un diseño de calidad con criterios de sostenibilidad que más familias en contextos vulnerables puedan acceder.

Miles de familias construyen sin criterios técnicos por falta de información confiable y limitado acceso a profesionales. Esta desinformación genera errores costosos, riesgos estructurales y limita soluciones sostenibles. Por ello, buscamos promover la integración de las profesionales en el sector de la construcción progresiva de vivienda, reduciendo brechas de información y promoviendo decisiones más seguras, saludables y resilientes frente al cambio climático.

Este aprendizaje continuo, junto con la colaboración entre actores del ecosistema, fortalece modelos centrados en las familias que construyen sus viviendas por etapas y asegura que cada solución se diseñe con la familia en el centro.

El trabajo en soluciones habitacionales muestra que la vivienda es un elemento clave en la agenda climática. Cuando las familias acceden a información confiable y a acompañamiento profesional, fortalecen la resiliencia de sus hogares. Volver a principios de diseño pasivo democratiza la sostenibilidad y demuestra que pequeñas intervenciones generan grandes impactos.

Avanzar hacia ciudades sostenibles exige colocar la vivienda en el corazón de la acción climática: integrarla en estrategias nacionales de adaptación, orientar recursos hacia soluciones accesibles, actualizar normas en contextos informales y fortalecer alianzas que acerquen innovaciones técnicas y financieras a quienes más lo necesitan.

La sostenibilidad no depende solo de grandes proyectos; comienza en el hogar. Cada mejora basada en diseño pasivo y cada vínculo entre familias y profesionales reduce vulnerabilidad y mejora calidad de vida. La resiliencia urbana se construye a partir de intervenciones pequeñas, progresivas y acumulativas. Desde este enfoque —centrado en la familia, el diseño y el acceso equitativo— impulsamos nuestro trabajo.