Las redes sociales se llenaron de “frases de tazón”, esos versos bien logrados que transmiten mensajes inspiradores, emotivos y para reflexionar, que la verdad, sirven de bien poco en el día a día. Y es que como siempre, las frases fuera de contexto no siempre nos ayudan a resolver nuestras encrucijadas. Yo siempre pienso en la frase que dijo V. Küppers en su charla TED: “la vida no es fácil, pero es simple…” algunos días creo que la entiendo, otros definitivamente no.
La semana pasada me acorde de un antiguo colega, un personaje con una capacidad de trabajo infinita, no he conocido a nadie capaz de hacer tantas láminas de ppt y tantas planillas por hora. Sus presentaciones a los clientes duraban horas… yo soy rápido trabajando, pero nunca he sido capaz de generar ese volumen. Mi cabeza simplificadora tiende a descartar actividades y focalizar el esfuerzo en lo importante.
Es aquí donde aparece el dilema del valor, que lo podemos explicar con tres preguntas:
- ¿qué entiendo por “generar valor”?
- ¿en qué quiero generar valor?
- ¿qué de lo que hago, realmente, genera valor?
Y es que trabajar mucho, no siempre es sinónimo de aportar valor, o lo que es peor, cuando avanzas sin plan y sin metas, es fácil llenar el día de actividades que no representan avances, que no aportan nada. Como la noticia del delincuente que trato de escapar de una casa pedaleando a toda velocidad, pero acababa de robar una bicicleta estática.
Algunos pensadores de la innovación, dicen que no tiene sentido crear la mejor herramienta para rascar que se haya inventado, pero que rasca donde no pica.
Teoría del valor
Los financieros dicen que nada es un activo si no logras que genere valor y en gestión sabemos que las empresas existen para generar valor. O lo que es equivalente, si una empresa no agrega valor, está destinada a desaparecer.
Entonces, si la empresa debe generar valor, podemos analizar si lo que hacemos contribuye a: crear, capturar, proteger o renovar valor.
- Crear valor es resolver un problema relevante. Mejorar la experiencia de un cliente, simplificar un proceso, reducir un costo o lograr que algo funcione mejor. Producir una diferencia que alguien pueda reconocer.
- Capturar valor es conseguir que parte del valor generado vuelva a la organización. Una empresa puede entregar un servicio extraordinario y aun así perder. Vender a buen precio, cobrar bien, negociar, comunicar y construir relaciones sostenibles también son formas de capturar.
- Proteger valor es evitar que lo construido desaparezca por una mala decisión, un riesgo ignorado, una falla de calidad. David R. Beatty plantea que las organizaciones deben equilibrar la producción y la protección. El problema aparece cuando proteger se convierte en excesiva burocracia.
- Renovar valor es preparar lo que la organización necesitará mañana. Cuestionar prácticas antiguas, desarrollar capacidades, explorar nuevos negocios e incorporar tecnología con sentido.
Peter Drucker advertía que “no hay nada tan inútil como hacer eficientemente algo que no debería hacerse”. Esa frase debería estar escrita en muchos tazones.
Cuando revisamos nuestro trabajo, con estas dimensiones, tal vez descubramos que hacemos muchas cosas que nadie necesita. Que estamos protegiendo muy bien un negocio que lentamente está dejando de ser relevante. O que generamos mucho valor para el cliente, pero somos incapaces de capturarlo. También podemos descubrir algo positivo: que nuestro trabajo tiene un impacto mayor del que imaginábamos, pero nunca habíamos encontrado la manera de explicarlo.
El valor en tu vida
Y tú, ¿ya descubriste como agregar valor en tu vida? ¿ya identificaste cuáles son tus activos?
Se aprende mucho más cuando nos equivocamos, cuando llegamos al final del callejón de las acciones que no agregan valor. El error nos centra y nos fuerza a poner foco en lo que necesitamos. Porque, cuando todo sale mal, puedes rendirte o comenzar a trabajar. Un paso a la vez y si avanzas lo suficiente podrás salir casi de cualquier situación. El fracaso nos vuelve creativos y nos centra en lo valioso.
Ten presente, que nadie amanece motivado todos los días, y cuando digo nadie es nadie. Pero cuando el norte es claro y sabemos dónde vamos, la disciplina nos ayuda a avanzar. No digo que sea fácil, pero si lo logras, serás un poco más invencible.
Esto es lo que los emprendedores han aprendido muy bien. Es muy desafiante recorrer el camino, cuando no hay camino. Cuando no hay líneas ni indicaciones. Cuando nada, ni nadie te dice que vas en la dirección correcta. Cuando solo queda avanzar y confiar.
Para cerrar
Te dejo esta frase de tazón de Coelho: “Si piensas que la aventura es peligrosa, prueba la rutina, es mortal”.
Y una reflexión, si los hijos aprenden del ejemplo, ¿cómo le enseñaras a tus hijos a perseguir sus sueños, a descubrir su valor y a trabajar en lo que aman?

-1-1-1.png)