Normativa Térmica Chilena y su Relación con la Impermeabilización

La normativa térmica chilena establece lineamientos destinados a mejorar la eficiencia energética y el confort interior en viviendas y edificios. Estas disposiciones, contenidas en la OGUC, regulan niveles de aislación en muros, techos, pisos y ventanas, junto con el control de filtraciones de aire y riesgos de condensación. En Chile, desde que una norma se aprueba hasta que entra en vigencia pueden pasar varios años, lo que genera cierto desfase respecto a las necesidades actuales del sector. 

A partir de noviembre de 2025 comenzará a regir la nueva Reglamentación Térmica, loqueexigirá que los proyectos se adapten progresivamente. Una aislación térmica bien ejecutada favorece la estabilidad térmica interior, reduce el consumo de calefacción y mejora el bienestar de los ocupantes. 

La impermeabilización, pese a su importancia, aún no está incorporada en la OGUC como una exigencia normativa. Este vacío no es menor, ya que una envolvente expuesta a la humedad pierde parte importante de su desempeño térmico. Aunque algunos fabricantes de sistemas como el EIFS señalan que sus soluciones pueden actuar como barrera al agua cuando están correctamente instaladas, ello no reemplaza la necesidad de un diseño impermeabilización claro y regulado. Cuando un muro, cubierta o piso se humedece, la aislación pierde sus propiedades, aumenta el consumo energético, aparecen hongos y moho y se compromete tanto la salud de los usuarios como la durabilidad de la estructura. 

Para asegurar un funcionamiento adecuado, el aislamiento, la barrera de vapor y la impermeabilización deben actuar como un sistema continuo. La falla de cualquiera de estas capas afecta el rendimiento térmico y la durabilidad del edificio. Además, los materiales deben seleccionarse según la zona climática del proyecto, dada la diversidad de condiciones presentes en el país. 

La ausencia de una norma específica para el diseño de la impermeabilización genera inconsistencias en los proyectos y complica la coordinación entre especialidades. Contar con una regulación clara —idealmente integrada en la OGUC— permitiría asegurar soluciones eficaces, coherentes y duraderas, manteniendo el desempeño esperado de los sistemas térmicos. 

Dado que la impermeabilización interactúa con arquitectura, especialidades térmicas, estructura e instalaciones, es esencial una coordinación temprana entre todas las disciplinas. Del mismo modo, la supervisión en obra resulta clave para garantizar que los detalles proyectados se ejecuten correctamente. Considerar la impermeabilización desde las primeras etapas de diseño contribuye tanto al rendimiento térmico como a la vida útil del edificio, evitando fallos futuros y optimizando recursos. 

“Cuando la aislación y la impermeabilización se diseñan y ejecutan correctamente desde el inicio, el inmueble no solo rinde mejor: también se evita un gasto significativo reparaciones futuras y se optimiza cada peso invertido durante toda la vida útil de construcción.”