En más de tres décadas participando en proyectos industriales he observado la evolución de la ingeniería, la construcción y la gestión de grandes inversiones. Hemos incorporado nuevas metodologías, mejores herramientas digitales y procesos cada vez más sofisticados. Sin embargo, pocas veces hemos estado frente a una oportunidad tan transformadora como la que representa hoy la Inteligencia Artificial.
Chile lleva años debatiendo cómo distribuir mejor la riqueza, pero con mucha menor intensidad cómo crear más riqueza de manera sostenible. Esa diferencia es relevante, porque ninguna economía logra un crecimiento permanente si no mejora su productividad. El verdadero desafío consiste en producir más valor utilizando los mismos recursos, mediante conocimiento, innovación y mejores decisiones.
La productividad no es un concepto reservado para economistas. Se construye diariamente en oficinas de ingeniería, talleres, faenas, plantas industriales y centros de investigación. Cada mejora en planificación, coordinación, diseño o ejecución representa una oportunidad para hacer un mejor uso de los recursos del país.
La productividad como política de desarrollo
Diversos estudios de la OCDE muestran que el crecimiento potencial de Chile se ha visto afectado por el bajo dinamismo de la productividad y por una inversión en investigación y desarrollo inferior al promedio de las economías desarrolladas. Esa realidad invita a mirar la innovación como una política de desarrollo y no únicamente como una decisión tecnológica.
La experiencia internacional demuestra que las economías más competitivas fortalecen el vínculo entre universidades, empresas y centros de investigación. Allí nacen nuevas soluciones, nuevos modelos de negocio y nuevas capacidades profesionales. La Inteligencia Artificial debe formar parte de esa estrategia.
La Inteligencia Artificial ya está cambiando la industria
La IA no reemplaza el criterio del ingeniero ni la experiencia del constructor. Su mayor fortaleza consiste en potenciar las capacidades humanas. Puede revisar miles de documentos, detectar inconsistencias entre disciplinas, comparar versiones de planos, analizar riesgos, asistir en la planificación y convertir grandes volúmenes de información en conocimiento útil para decidir con mayor rapidez y fundamento.
Empresas como Fluor, Bechtel, Vinci Construction, Skanska y AECOM ya incorporan herramientas basadas en IA. Del mismo modo, Autodesk, Bentley Systems, Microsoft y Oracle integran capacidades inteligentes en plataformas de diseño, BIM, gestión documental y Project Controls. La transformación dejó de ser una promesa: ya forma parte de la realidad de la industria.
Aplicaciones con impacto real
En ingeniería, la IA acelera la revisión documental, mejora la calidad del diseño y disminuye errores. En construcción, permite optimizar secuencias de montaje, identificar restricciones antes de iniciar trabajos y reducir reprocesos. En Project Controls, facilita modelos predictivos de productividad, plazo y costo. En mantenimiento, contribuye a anticipar fallas y aumentar la disponibilidad de equipos críticos.
El verdadero valor no reside únicamente en automatizar tareas, sino en aprovechar el conocimiento acumulado de los proyectos para evitar repetir errores y acelerar el aprendizaje organizacional. Esa capacidad puede transformar la experiencia de décadas en un activo estratégico.
Una oportunidad para Chile y Latinoamérica
Chile posee profesionales altamente calificados, universidades de excelencia y una industria minera reconocida internacionalmente por la complejidad de sus proyectos. Esa combinación constituye una plataforma extraordinaria para liderar la incorporación responsable de la Inteligencia Artificial en Latinoamérica.
Para lograrlo será necesario invertir en investigación aplicada, fortalecer la transferencia tecnológica, promover programas de formación y generar espacios permanentes de colaboración entre academia, empresas y Estado. La IA debe integrarse con Lean Construction, BIM, Digital Twins, Advanced Work Packaging, Project Controls y otras metodologías modernas para generar mejoras medibles en productividad.
La Inteligencia Artificial no debe verse como una moda tecnológica. Debe transformarse en una estrategia nacional para elevar la productividad y fortalecer la competitividad. El mayor riesgo no es que la IA avance demasiado rápido; el verdadero riesgo es que nosotros avancemos demasiado lento.
Los países que liderarán las próximas décadas serán aquellos capaces de transformar información en conocimiento, conocimiento en innovación e innovación en productividad. Chile tiene el talento para estar entre ellos. La decisión de avanzar comienza hoy.

