Hay que celebrar la entrada en vigencia de la Nueva Reglamentación Térmica (NRT) ya que incrementa los niveles de aislación térmica de la envolvente incorpora nuevos requerimientos sobre infiltraciones, condensación y ventilación. A pesar de que algunas exigencias de condensación son cuestionables, ya que pueden incrementar el riesgo de condensación, esta actualización es un avance en la dirección adecuada. Sin embargo, se debe avanzar en dos aspectos claves.
Primero, la NRT se centra sólo en mejorar el desempeño de las edificaciones durante la estación fría; es decir, apunta a reducir indirectamente el consumo de energía de calefacción. Sin embargo, gran parte de las edificaciones en Chile están en climas áridos, semiáridos y Mediterráneos que presentan una estación cálida prolongada con altas temperaturas y radiación solar.
El clima futuro será aún más caluroso debido al calentamiento global, efecto isla de calor urbano, y olas de calor, produciendo sobrecalentamiento del ambiente ya que en la actualidad solo el 3% de las viviendas cuenta con sistemas de aire acondicionado. Esto expone a los ocupantes al estrés térmico, lo que incrementa la mortalidad y la morbilidad. En este escenario aumentará exponencialmente el uso de aire acondicionado, lo que conlleva mayores emisiones de gases de efecto invernadero y altos costos de operación.
La reciente investigación “Impacto of Urban Microclimate and Climate Change on the Energy Performance of Residential Buildings in Santiago of Chile” (Galmacci, L., 2025) muestra que viviendas representativas de mediana altura, con los requisitos de la NRT, incrementan su demanda de climatización al 2050 en 33% en el escenario más optimista de aumento de temperaturas RCP2.6, mientras que las viviendas sin exigencias térmicas pre 2000, presentan en 2050 una demanda de aire acondicionado 133% superior que las viviendas con la NRT.
En consecuencia, debemos comenzar a trabajar en una actualización de la NRT que incluya requerimientos que aseguren un desempeño adecuado de las edificaciones frente a un clima en que el calor extremo es y será la “nueva normalidad”. Se requieren nuevas exigencias que limiten la superficie de ventanas, incorporen sistemas de protección solar exterior y vidrios de control solar, releve la inercia térmica, entre otros. Además, es urgente elaborar una estrategia de reacondicionamiento del parque construido.
En segundo lugar, la NRT dista mucho de ser un código energético de edificios, ya que solo incluye requerimientos para la envolvente térmica. Mientras que los código energético de edificios también exigen alta eficiencia energética de los sistemas de climatización, iluminación, agua caliente sanitaria, equipos mayores, y la incorporación de energías renovables in-situ. Este último aspecto es clave, ya que Chile se beneficia de la alta disponibilidad de energía solar, lo que reduce significativamente los costos de operación. Esto es crítico para sustentar económica y ambientalmente el mayor consumo de energía causado por los sistemas energéticos de los edificios, que mejorarán la calidad de vida de sus ocupantes y la resiliencia de las edificaciones frente al calor extremo. Aquí hay un avance muy importante con los “Estándares de Construcción Sustentable para Viviendas en Chile: Tomo II Energía” (MINVU, 2018), que contiene todos los elementos de un código energético para viviendas, y habría que ampliarlo a otros tipos de edificaciones. Cabe destacar que un código energético tiene aspectos prescriptivos mínimos y cumplimientos por desempeño .
Ambos avances más de la NRT no sólo son necesarios para un sector edificación más sustentable que provea ambientes interiores confortables y saludables para sus ocupantes, sino que hay que verlo como una gran oportunidad de nuevos negocios para el sector de construcción.
