Cinco terremotos, un solo diagnóstico

En 2026 cinco sismos de magnitud superior a 7 pusieron a prueba a cinco Países. El saldo no lo definió la magnitud: lo definió lo que cada país hizo el año anterior.

Evento 2026

Mw

Profundidad

Fallecidos

Venezuela, 24/06 (doblete)

7,2 y 7,5

superficial

6.301

Kumamoto, Japón, 28/07

7,1

~10 km

13

Chocó, Colombia, 10/08

7,4

~103 km

319

Flores, Indonesia, 15/08

7,7

~10 km

91

Ayacucho, Perú, 20/08

7,2

~108 km

0

Fuentes: USGS, JMA, UNGRD, BNPB, INDECI.

Colombia y Perú. Sismos intraplaca profundos —103 y 108 km— separados por diez días en el mismo margen de subducción. En Perú: tres heridos leves y 122 viviendas afectadas. En Colombia: 319 muertos, más de 4.400 heridos y 127 edificios colapsados. La exposición no es equivalente —Cali y Pereira son metropolitanas; Parinacochas es rural—; por eso el caso decisivo es el otro.

Japón. Kumamoto fue superficial y alcanzó grado 7 en la escala Shindo —el máximo— sobre zona urbana e industrial. Trece muertos.

Un sismo profundo no debería derribar edificios modernos. En Cali lo hizo.

Lo que falló no fue la norma Sismoresistente.

Cali contabiliza 46 edificaciones colapsadas, 177 con colapso parcial y, de 920 inspeccionadas, cerca de 400 con daño grave. Su alcalde ordenó un peritaje para establecer si hubo fallas de código, errores de ingeniería, deficiencias de inspección o corrupción, tras alertar por el colapso de edificios relativamente nuevos. El peritaje sigue abierto: no hay conclusión oficial sobre las causas.

Colombia tiene NSR-10 desde 2010, heredera de la norma sismorresistente de 1984 expedida tras Popayán. El reglamento existía; la pregunta es por la cadena que lo convierte en obra: diseño revisado, supervisión independiente y control municipal efectivo.

El punto incómodo para Chile: NCh433 y DS61 son de estándar mundial; eso no se discute. Lo discutible es si la inspección técnica de obra (ITO) y la revisión independiente son control real en cada faena o trámite del expediente. Ese archivo se audita ahora o se lee después, en un peritaje.

Las primeras 100 horas se ganan antes

Colombia declaró desastre nacional el mismo día y firmó el decreto en 28 horas. La respuesta jurídica fue rápida; la operativa no. La solicitud formal de equipos USAR internacionales se hizo al cuarto día y la delegación israelí de 82 especialistas aterrizó en Cali cerca de la hora 100, con la ventana de supervivencia cerrada.

No fue por falta de práctica. Colombia lleva 14 ediciones de su Simulacro Nacional de Respuesta a Emergencias; el de 2024 movilizó a 5,3 millones de personas en 31 departamentos y 939 municipios. Perú va más lejos: ejecuta hasta tres simulacros nacionales multipeligro al año, obligatorios en todos los niveles de gobierno.

La lección más dura de 2026: el simulacro masivo ensaya la evacuación, que dura 90 segundos. No ensaya la cadena de decisión posterior —priorizar rescates, activar apoyo internacional, autorizar demoliciones, declarar inhabitabilidad—. Eso fue lo que falló.

El contraste: BMKG emitió su alerta de tsunami dos minutos y 16 segundos después del sismo de Flores; Japón desplegó 4.600 efectivos en 24 horas.

Ninguno careció de institucionalidad: SGC y UNGRD en Colombia; IGP e INDECI en Perú, con CENEPRED en prevención; BMKG, BNPB y Basarnas en Indonesia; SENAPRED y la Ley 21.364 en Chile. El organigrama no es el diferenciador. Lo es si la cadena se ejercitó antes.

Cinco decisiones que se toman hoy

1. Activación por umbral, no por decisión política. Convenios USAR preacordados bajo protocolo INSARAG (grupo asesor internacional de búsqueda y rescate de la ONU), gatillados por magnitud e intensidad instrumental.

2. Cuerpo acreditado de evaluadores post-sísmicos. En Pereira, los gremios revisaron el 10% de 180.000 predios. Sin evaluadores habilitados no hay habitabilidad que declarar.

3. Auditoría de cumplimiento, no de diseño. Trazabilidad de la inspección técnica de obra (ITO) y de la revisión en el stock de las últimas dos décadas, priorizando altura media en suelos blandos.

4. Instalaciones críticas primero. En Cali quedaron inhabilitados diez hospitales el día uno. Un hospital fuera de servicio convierte el desastre en crisis sanitaria.

5. Simulacro de cadena de mando, no de evacuación. Ejercitar el puesto de mando con mandantes, contratistas y servicios: quién ordena demoler, quién declara inhabitable, quién firma.

El costo de la confianza

Chile mira estos desastres con la tranquilidad de quien tiene buena norma y memoria fresca. Es exactamente la posición en la que estaba Colombia el 9 de agosto.

A ninguno lo sorprendió la geología. Lo que separó a Perú de Colombia, y a Japón de Venezuela, fueron decisiones administrativas, contractuales y de supervisión tomadas años antes.

La próxima ventana de 100 horas ya empezó. Se llama hoy.