El avance de las energías renovables está transformando la manera en que Chile produce, gestiona y consume energía. En este escenario, el desafío ya no pasa únicamente por aumentar la capacidad instalada, sino también por contar con la infraestructura, tecnología y capacidades necesarias para aprovechar de mejor manera la energía limpia disponible. Ana Lía Rojas, Directora Ejecutiva de nuestra entidad partner ACERA A.G., aborda la evolución de las energías renovables, el rol que puede asumir el sector construcción y las nuevas capacidades que deberán desarrollar sus profesionales frente a una transición energética cada vez más electrificada.
¿Cómo visualiza ACERA la evolución de las energías renovables y su aporte a la transición energética de Chile?
Chile ha avanzado significativamente en la incorporación de energías renovables hoy enfrentamos una nueva etapa de la transición energética, ya no se trata solo de instalar más capacidad, sino de aprovechar de manera eficiente la energía limpia que somos capaces de producir.
A agosto de 2026, las ERNC representan un 42,5% de la generación eléctrica acumulada del año y alcanzan 20.923 MW de capacidad instalada. Al mismo tiempo, los recortes de generación eólica y solar acumulan 3.014 GWh. Aunque esta cifra es 3,7% menor que en igual período de 2025, sigue evidenciando la necesidad de avanzar en infraestructura habilitante.
El desafío está en acompañar el crecimiento renovable con más transmisión, almacenamiento y flexibilidad, junto con una mayor electrificación de los consumos. El almacenamiento, en particular, permite gestionar mejor la variabilidad y trasladar energía hacia las horas en que el sistema más la necesita. La transición entra así en una fase donde integrar y utilizar eficientemente la energía renovable será tan importante como seguir aumentando su participación.
¿Qué rol puede cumplir el sector construcción en esta transición energética? R: Desde la perspectiva del sector energético, la construcción tiene un rol relevante porque una parte importante de la transición se materializa en las viviendas, edificios e infraestructura que se desarrollan hoy y que permanecerán en operación durante décadas.
En Chile, este proceso también se está reflejando en nuevas exigencias para las edificaciones. Desde noviembre de 2025 está vigente la actualización de la Reglamentación Térmica, que elevó los estándares de eficiencia energética e incorporó nuevas exigencias para distintos tipos de edificaciones.
Para la transición energética, esto abre oportunidades para avanzar en un uso más eficiente de la energía y en una mayor electrificación de los consumos. También permite incorporar soluciones como generación distribuida, sistemas fotovoltaicos, almacenamiento y herramientas de gestión inteligente de la energía, cuando sea técnica y económicamente pertinente para cada proyecto.
Además, existe otra dimensión igualmente relevante: la infraestructura que hace posible la transición energética también debe construirse. Los proyectos renovables, los sistemas de almacenamiento y las redes eléctricas requieren ingeniería, obras civiles, montaje, operación y mantenimiento. Por eso, vemos una relación cada vez más estrecha entre el desarrollo del sector energético y las capacidades del sector construcción.
¿Qué recomendaciones entregaría a los profesionales y actores del sector construcción que buscan prepararse para los cambios que traerá la transición energética?
Una primera recomendación es comprender que esta transformación ya está ocurriendo y que progresivamente tendrá efectos sobre la manera en que diseñamos, construimos y utilizamos nuestra infraestructura.
En Chile ya existen señales concretas de este proceso. A las nuevas exigencias de la Reglamentación Térmica se suma la obligatoriedad de la Calificación Energética de Viviendas para viviendas nuevas, que comenzó en 2025 y permite entregar información sobre su desempeño energético.
Para los profesionales del sector será cada vez más relevante conocer las oportunidades asociadas a eficiencia energética, electrificación, generación distribuida, sistemas fotovoltaicos, almacenamiento, electromovilidad y gestión inteligente de la energía, junto con mantenerse actualizados respecto de la evolución tecnológica y regulatoria.
También será importante fortalecer el trabajo entre las distintas disciplinas que participan en el desarrollo de los proyectos. La transición energética no consiste simplemente en sustituir una tecnología por otra: implica avanzar hacia infraestructura capaz de utilizar la energía de manera más eficiente, flexible e inteligente.
Para el sector de la construcción, esto representa una oportunidad para desarrollar nuevas capacidades, incorporar innovación y participar activamente en una transformación que requerirá nuevas soluciones e infraestructura para avanzar hacia una economía cada vez más electrificada y basada en energías renovables.
¿Qué aspectos valoran de la revista y radio Negocio & Construcción y de la relación que hemos desarrollado durante estos años?
Valoramos especialmente la capacidad de Negocio & Construcción para generar espacios que conectan distintas industrias y acercan contenidos técnicos profesionales y actores que están tomando decisiones y desarrollando proyectos.
Esa vinculación resulta especialmente relevante en el contexto actual. La transición energética dejó de ser una conversación exclusiva del sector eléctrico: involucra construcción, infraestructura, industria, transporte, tecnología y desarrollo urbano. Avanzar requiere que estos sectores comprendan desafíos comunes, intercambien conocimiento y conozcan las soluciones tecnológicas que están surgiendo.
Destacamos que Negocio & Construcción permita abrir espacios para incorporar la mirada del sector renovable y acercar sus principales desafíos y oportunidades a nuevas audiencias. Este vínculo contribuye a ampliar la conversación sobre la transición energética y a fortalecer el intercambio de conocimiento entre energía, construcción e infraestructura.
