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La constante de los sobrecostos y cómo evitarlos

El que un proyecto salga del valor estimado para las etapas de diseño, licitación y construcción entre el financiamiento, presupuesto referencial, oferta adjudicada y presupuesto final de la obra, parece ser un comportamiento normal. Les mostraré un análisis sobre los motivos y sus consecuencias.

En un proyecto público, de arquitectura y bajo la modalidad de contrato de suma alzada, el mandante entrega la información a los oferentes en un proceso de licitación.

En suma alzada se tienen dos condiciones, que el proyecto esté “completo” (o al menos definido su alcance) y el riesgo es traspasado desde al oferente, quien transforma el riesgo en costo y lo devuelve al mandante en su oferta. Además, todo proyecto tiene dos características: no se encuentra terminado antes de iniciar su construcción y/o contiene errores e inconsistencias. Situación que se ha mantenido desde la modalidad 2D hasta la metodología BIM.

Al no estar terminado aparecen los “cambios”, y ya en la etapa de diseño se identifican algunos tipos que inciden en el modelo y otros que no impactan directamente, pero sí en el presupuesto del proyecto, con especificaciones técnicas, plazo de ejecución, definición de hitos, exigencia de seguros y garantías, capacidad de maquinaria, etc.

 

Jorge Guzmán (2)

En la etapa de Diseño. En los casos que el presupuesto oficial supere de manera significativa el valor de financiamiento, se pueden tomar diferentes caminos por parte del mandante: (1) abortar el proyecto, (2) conseguir más recursos económicos o (3) modificar el proyecto para disminuir el costo, este último caso es muy común, pero no siempre es la mejor solución, ya que el indicador de medición típico es UF/m2, donde los cambios a ejecutar no tienen una lógica, solo cumpliendo los mínimos exigidos. En general la disminución se produce sobre los elementos no significativos, dada la naturaleza del proyecto, en los elementos ornamentales, de algunas superficies como servicios y accesos, calidad de terminaciones, lo que disminuye el costo general del proyecto, pero aumenta el valor del indicador de UF/m2.

En la etapa de licitación.  Si las ofertas presentadas superan en un porcentaje importante el valor referencial (presupuesto oficial) se dará por suspendida la oferta.

Las empresas se basan en dos frentes para definir una oferta competitiva, una es por información, donde según los entregables del proyecto, revisión y análisis de éstos define su oferta, y por competencia, cuando más de un participante entrega su oferta. En este sentido, se entiende que mientras más empresas participen, menor es el costo del proyecto, donde una frase popular de costos dice “por cada oferente que participe en una licitación, el valor disminuirá en 1%, por lo tanto, si se consigue que cien empresas participen, al menos una de ellas estará dispuesta a realizar el trabajo gratis”, lo que es una total exageración, pero representa la importancia de generar competencia y el impacto de esta el costo adjudicado.

En la etapa de construcción.  Los cambios tienen diferentes orígenes y enfoques, principalmente de diseño: (1) Que representan el reemplazo, aumento o disminución de elementos a ejecutar y (2) Cambios que se realizan para completar el diseño del proyecto durante la obra.

En ambos casos, estarían fuera del alcance del presupuesto, este “cambio” podría tener diferentes impactos en los costos, según el momento en que se produzca, por ejemplo, si es antes de materializar en la obra, lo que solo tendría cambios en el Diseño, o después de ejecutar en obra, lo que tendría que considerar demoliciones de obras ejecutadas, con aumentos “complementarios” de costos.

Aquí aparecen los sobrecostos para el mandante, que se reconocen como aumentos de obras y obras adicionales. Que con la mirada del contratista se transforman en nuevas oportunidades de negocio.

Para otros cambios de obra, por parte del contratista, con errores o retrabajo éste debe asumir provocando un sobrecosto. Leer más