El conocimiento de las propias fortalezas y debilidades es crucial tanto para el desarrollo personal como profesional. En el entorno laboral, identificar y trabajar en estas áreas puede mejorar el desempeño, la satisfacción en el trabajo y las oportunidades de crecimiento.
Las fortalezas profesionales. Entendemos por fortalezas profesionales las capacidades que refuerzan la aptitud de una persona para un trabajo concreto. Lógicamente, cada puesto o posición nos exigirá fortalezas diferentes. Cada profesional conoce perfectamente aquello en lo que destaca en un trabajo.
- Puntualidad/compromiso. La puntualidad denota compromiso, confianza en la organización. Además de un respeto hacia empresa y compañeros. Otra fortaleza asociada a estas es la disciplina.
- Capacidad de trabajar en equipo. Se trata de una fortaleza fundamental cuando trabajamos en entornos colaborativos.
- Especialización y diferenciación. Un elevado grado de especialización puede ser una importante fortaleza. Otra de las fortalezas que marcan la diferencia es la creatividad.
- Sinceridad / honestidad. Para demostrar su sinceridad, el profesional debe regirse en decir la verdad, no lo que crea que los demás quieran oír. Esta debería ser una de las fortalezas mejor valoradas, pues la honestidad de los trabajadores permite evitar problemas futuros.
- Pensamiento analítico y resolución. Para destacar en un trabajo, el profesional deberá tener un pensamiento analítico, siempre listo para la resolución de problemas.
- Gestión del tiempo. La gestión del tiempo es una de las fortalezas más valoradas en el mercado laboral. Asegurarse de que como profesional eres capaz de definir claramente tus objetivos y prioridades en el día a día es primordial.
- Flexibilidad. Los profesionales flexibles se sienten cómodos con la incertidumbre y están dispuestos a probar nuevos enfoques y estar abiertos a improvisar y encontrar nuevas formas de hacer las cosas.
- Inteligencia emocional. Se trata de la capacidad para reconocer, comprender y manejar las emociones propias y ajenas de forma positiva.
Las debilidades profesionales. Si las fortalezas potencian a un profesional, las debilidades profesionales son una serie de aptitudes que juegan en contra del aspirante. Pueden dificultar seriamente su capacidad para cumplir con lo que se espera de él en el puesto de trabajo. Así como podemos trabajar en reforzar nuestras fortalezas, el profesional puede minimizar sus debilidades. O al menos, tratar de paliar sus efectos.
- Falta de experiencia. Es una de las debilidades profesionales más recurrentes, sobre todo en profesionales jóvenes, o que reorientan su carrera.
- Falta de conocimientos técnicos. Como en el caso de la experiencia, es algo que solo se soluciona sumando horas de trabajo. Otra alternativa son los cursos de aprendizaje. Aquí podemos incluir los idiomas.
- Dificultad para trabajar bajo presión. Hay trabajadores con dificultades para trabajar bajo presión, que no toleran la tensión.
- Capacidad de tomar decisiones. Bajo presión o no, las dificultades para tomar decisiones pueden jugar en contra de un profesional. Lo mismo pasa con la resistencia al cambio. La falta de flexibilidad es una de las debilidades que más pueden afectar a un profesional.
- Ser demasiado perfeccionistas. Acabamos con una debilidad que es todo un clásico. Ser un trabajador perfeccionista o metódico no está mal.
- Poca agilidad en el entorno digital. A día de hoy, debemos tener muy en cuenta a los profesionales con habilidades tecnológicas avanzadas, especialmente aquellos que puedan adaptarse rápidamente a nuevas herramientas y plataformas. Valorar si están al tanto de las tendencias emergentes en el sector y si son proactivos en este sentido.
- Falta de iniciativa. La falta de iniciativa puede ser una debilidad profesional seria, que afecte a la productividad laboral del profesional.
- Estancamiento en la formación. Puede ocurrir que algunos de profesionales se queden estancados en su desarrollo profesional por falta de formación continua.
¿Por qué es importante conocer nuestras fortalezas y debilidades?
Para reconocer nuestra fortalezas y debilidades, debemos hacer un ejercicio de autoconocimiento. De este modo, podremos tener claro qué aspectos queremos potenciar o mejorar. Las fortalezas nos ayudan a tener mayor confianza en nosotros mismos, mientras que nuestras debilidades deben verse como una oportunidad de mejora y de cambio.