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¿Neuroarquitectura? Espacios para la experiencia humana

No todas nuestras experiencias arquitectónicas son idénticas, algunos espacios activan nuestros sentidos y nos inducen estados de ánimo específicos. En estos momentos, la ubicación en la que leemos esta columna de opinión podría estar influyendo en nuestra mente. 

La relación entre la mente y los espacios arquitectónicos ha sido una preocupación histórica en la arquitectura, desde la interacción con la psicología ambiental y la fenomenología hasta los actuales avances en neurociencias.

El concepto de "neuro arquitectura" surge para describir el campo interdisciplinario que vincula la arquitectura y la neurociencia, con el objetivo de comprender cómo el entorno construido afecta la actividad cerebral y el bienestar humano. Su historia se origina en los años 60 con la fundación del Salk Institute en California, concebido por el biólogo Jonas Salk y el arquitecto Louis Kahn. Este emblemático edificio buscaba estimular la creatividad mediante la relación entre los espacios arquitectónicos y el paisaje. Desde entonces, numerosos estudios sugieren que el diseño arquitectónico puede influir en la cognición, el estado de ánimo y la salud mental.

Las investigaciones en neurociencias han proporcionado evidencia científica, registrando cómo percibimos y orientamos nuestros cuerpos en el espacio, así como los impactos cognitivos y conductuales del diseño arquitectónico. Estamos comenzando a comprender no solo cómo, sino por qué respondemos de ciertas maneras fisiológicas y emocionales a nuestro entorno. Estudios han demostrado, por ejemplo, que la luz natural regula el ritmo circadiano, mejorando el sueño y el rendimiento cognitivo, mientras que la presencia de áreas verdes reduce el estrés.

¿NEUROARQUITECTURA ESPACIOS PARA LA experiencia humana Maureen Trebilcock

La evidencia empírica desde la disciplina de la neurociencia es aún bastante acotada.  Los avances se han concentrado en el sentido de la vista, estudiando estímulos visuales, quizás por la facilidad de montar experimentos con realidad virtual, o debido a la preponderancia del sentido de la vista en nuestra experiencia cotidiana. Mucho de lo que encontramos en la literatura sobre neuroarquitectura proviene más bien de otros campos del conocimiento, tal como la psicología ambiental, psicología cognitiva o neurofenomenología.

A pesar de la incipiente investigación científica en el tema, la neuroarquitectura ha experimentado una rápida adopción por parte de la profesión. Las oficinas de arquitectos han incorporado estrategias de diseño basadas en estos criterios para aplicarlas en sus proyectos. En términos generales, se trata de arquitectura inspirada principalmente en la interacción multisensorial para potenciar la experiencia espacial.

En este enfoque, la visualidad reconoce la convergencia de la luz natural y el color, creando experiencias visuales enriquecedoras que establecen una conexión emocional entre las personas y su entorno. El sentido del tacto cobra importancia a través de la creación de texturas que enriquecen la experiencia sensorial. El diseño acústico no solo puede mitigar el ruido no deseado, generando ambientes más tranquilos, sino que también la inclusión de sonidos agradables puede influir positivamente en la concentración y reducción del estrés. Además, aromas específicos pueden evocar recuerdos y emociones a través del sentido del olfato, impactando el estado de ánimo y la productividad, convirtiendo la fragancia en un elemento clave para la creación de ambientes acogedores y motivadores.

En síntesis, las neurociencias han emergido como una disciplina fascinante que busca comprender los complejos procesos cognitivos y perceptivos del cerebro humano. Si bien ofrecen valiosas perspectivas sobre cómo el entorno físico puede afectar la experiencia sensorial y emocional de las personas, su aplicación directa en el diseño arquitectónico sigue siendo un desafío. Leer más